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Adelgazar sabiendo

El blog de Marisol Guisasola

Depresión 'femenina'

¿Y si tu depresión tiene que ver con tu dieta?

Si lo tuyo es lo segundo, tienes mayor riesgo de desarrollar depresión. Lo acaba de ver un estudio español con más de 15.000 personas publicado en British Medical Journal, una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo.  “No es tanto lo que comes como los nutrientes protectores que dejas de consumir”, explican los autores del trabajo, dirigido por la Dra. Almudena Sánchez Villegas, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Dicho de otro modo, la depresión podría tener que ver con un déficit de nutrientes. En el estudio, las dietas ricas en frutas, verduras, frutos secos, legumbres… -fuente de vitaminas, minerales, omega-3, fibra y otras sustancias beneficiosas- tenían un efecto positivo. En cambio, las dietas ricas en carnes procesadas y alimentos y bebidas dulces salían mal paradas. ¿La buena noticia? Que la protección de las dietas saludables frente al riesgo de depresión era mucho mayor en las personas que, hasta ese momento, habían comido fatal. Lo cual sugiere que una alimentación “hiperprocesada” tiene mucho que ver con dicho riesgo y que hay que tener en cuenta el tipo de dieta que seguimos a la hora de abordar la depresión y prevenir una recaída.

Si sigues este blog, ‘Adelgazar Sabiendo’, mi opinión te sonará a déja-vu: que vivir de espaldas a la naturaleza se cobra un precio en nuestra salud, tanto física como mental. Durante cientos de miles de años, los humanos sobrevivimos con una dieta “sin procesar”, rica en verduras, granos con su cáscara (donde está la fibra), frutas y frutos secos, pescados, carnes de animales criados en libertad, hierbas aromáticas …. Nuestro cuerpo  ”reconoce” y sabe qué hacer con esos alimentos. En cambio, apenas llevamos décadas consumiendo harinas blancas, azúcares añadidos, grasas trans, aceites desnaturalizados, aditivos y colorantes… Nuestro organismo “lee” esos alimentos como extraños y, en exceso, tienen un efecto pro-inflamatorio que aumenta el riesgo de diabetes tipo 2, síndrome metabólico, obesidad, incluso cánceres y depresión. ¡Está claro que se impone un retorno a la naturaleza!  

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