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Adelgazar sabiendo

El blog de Marisol Guisasola

Las patatas con piel

Las patatas no engordan, si sabes cómo tomarlas

Hace años que no compro nada que lleve “grasas parcialmente hidrogenadas”, las famosas ‘grasas trans’, malas para la salud en cualquier cantidad, y evito al máximo los azúcares añadidos. En cambio, me concedo el inmenso placer de una patata al vapor o cocida (con un poco de sal marina, pimentón y aceite de oliva virgen extra están que te mueres), o bien en salsa verde, con almejas, huevo y perejil, o con un pulpo a la gallega.

Aunque aparece cada vez más en la lista de alimentos “prohibidos” -sobre todo desde la obsesión por evitar los hidratos de carbono- es hora de devolver la buena fama a las patatas. Veamos: una patata al vapor, al horno o cocida de tamaño mediano tiene apenas 160 calorías (menos que en un yogur griego azucarado), 4 gramos de fibra saciante, vitaminas C y B6, magnesio, potasio y yodo.  

Si todo eso ya se sabía, científicos del Servicio de Agricultura de los EEUU. que analizaron 100 variedades de patatas encontraron además 60 tipos de fitoquímicos y vitaminas en ellas, incluidos muchos flavonoides (sustancias químicas desarrolladas por las plantas que protegen el corazón y las arterias y ayudan a prevenir varios tipos de cáncer), incluidas las últimamente populares kukoaminas, que reducen la presión arterial y que hasta ese momento se pensaba que solo estaban en las bayas de goji.  

¿Cómo son más nutritivas las patatas? Sin duda, con su piel. Para tomarlas de esa forma, tienes que lavarlas a fondo, con objeto de eliminar los pesticidas, conservantes y suciedad que puedan contener. ¿Mis preferidas en ese sentido? Las patatas ecológicas u orgánicas. Ya sé que son algo más caras, pero son apenas céntimos por ración y la diferencia en el sabor y en nutrientes merece muchísimo la pena. 

Un par de trucos: 

– Para reducir el índice glucémico de las patatas (la capacidad de un alimento para aumentar rápidamente los niveles de azúcar en la sangre), tómalas con un chorrito de aceite de oliva virgen. El aceite ralentiza la absorción de los azúcares.  

– Otro truquillo menos conocido: Si dejas enfríar las patatas cocidas o al vapor en la nevera, los almidones (carbohidratos) que contienen se convierten en almidones resistentes. Estos funcionan un poco como la fibra soluble. Consecuencia: se reduce el índice glucémico de las patatas.

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