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El blog de Marisol Guisasola

Una mujer, tomando skyr

No es yogur, es skyr, el lácteo que toman las modelos

Los vikingos lo llevaron a Islandia hace más de mil años y, desde entonces, sus descendientes no han parado de tomar este fermentado lácteo que recuerda a un yogur espeso. Ahora, lo consumen foodies de todo el mundo, incluidas modelos como las de Victoria’s Secret, y sabemos por qué. ¡Tiene un 40 por ciento más de proteína que el yogur, está prácticamente libre de grasas -a no ser que le añadan nata-, y tiene menos de 60 calorías por 100 gramos!

Si por algo el skyr es hoy trending topic en nutrición, es por esa riqueza en proteína. Es lógico que tenga tanta, porque para elaborarlo necesitas cuatro veces más leche que para hacer yogur. Como la proteína es saciante y estimula el metabolismo, el skyr está cada vez más presente en dietas de control de peso. Otro plus es su alto contenido en calcio, que ayuda a prevenir la osteoporosis y a controlar aún más el apetito. Por si eso fuera poco, hay estudios que indican que lácteos fermentados como el skyr reducen el riesgo cardiovascular, ayudan a mantener el intestino en buen estado y hasta disminuyen el riesgo de diabetes e hipertensión.

La receta es supersencilla: calientas leche desnatada a unos 85º, le añades cultivos de bacterias vivas (en este caso Streptococcus thermophilus y Lactobacillus bulgaricus), dejas que espese, eliminas el suero con un paño (como con el queso)… ¡y ya está!

La pregunta es: ¿tenemos todas que ponernos a comer skyr? La respuesta es un NO rotundo si eres alérgica a la caseína y/o el suero (proteínas de la leche). En cambio, si tienes intolerancia al azúcar de la leche (lactosa) puedes probar tomando un poco para ver si notas algún síntoma. ¿Por qué podrías tomar skyr teniendo ese problema? Porque el procesado del skyr elimina el 90 por ciento de la lactosa de la leche. De hecho, muchas personas con ese trastorno toleran cantidades moderadas de skyr, lo mismo que toleran otros lácteos fermentados, como los quesos muy curados y el yogur.

Aunque la mejor forma de consumir skyr es tal cual, mucha gente prefiere mezclarlo con un poco de leche, azúcar, stevia o algún otro edulcorante. Y si bien la industria ya tiene en el mercado versiones de skyr pasteurizado, muchas de ellas con mermelada y azúcares añadidos, yo no dejo de pensar en un viaje a Islandia, con la excusa de probar el skyr original. Sé que, en su versión casera, no está pasteurizado ni lleva azúcares añadidos. ¡Tal cual lo tomaban los vikingos hace mil años!

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