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El blog de Marisol Guisasola

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¡Sí, el invierno engorda!

¿Por qué tanta gente se queja de que engorda en invierno? Ahora, un estudio canadiense aporta luz al asunto, y nunca mejor dicho.

Resulta que las células de grasa que tenemos justo debajo de la piel encogen y liberan minúsculas gotitas de grasa al exterior cuando reciben la luz azul del sol. “Dicho de otra forma, la piel no almacena tanta grasa cuando esa clase de luz visible penetra en ella y en las células de grasa que están debajo”, aclara el autor principal del trabajo, profesor Peter Light, director de Instituto de la Diabetes de la Universidad de Alberta. “Dándole la vuelta al asunto, podríamos decir que los meses de invierno, con menos horas de sol y muy baja exposición a la luz solar, favorecen el  almacenamiento de grasa corporal y el aumento de peso” , añade.

Aunque queda por ver cuánta y qué intensidad de luz ayuda a evitar que almacenemos grasa y ganemos peso, el experto cree que el hallazgo podría abrir la puerta a nuevos tratamientos para la obesidad y la diabetes, basados en la luz.

Como ha pasado con tantos y tantos descubrimientos, este también ocurrió por casualidad, cuando los expertos canadienses investigaban la forma de ayudar a pacientes con diabetes 1 (que necesitan inyecciones diarias de insulina) utilizando células grasas biomodificadas, capaces de producir insulina a partir de la luz.

“De pronto, vimos una reacción a la luz en las células de piel humanas y eso nos llevó a seguir investigando”, explica Light (¡un apelllido que curiosamente signitica “luz” en inglés!). “Lo que pensamos ahora es que las células grasas que tenemos bajo la piel actúan como un reloj biológico. Dicho de otro modo, la luz que penetra en nuestros ojos y regula nuestros ritmos circadianos podría tener ese mismo impacto en las células grasas de la piel”.

Mi amiga Marta Garaulet, profesora de la Universidad de Murcia y experta mundial en Cronobiología, siempre insiste en que no miremos ni trabajemos con aparatos electrónicos antes de acostarnos, porque emiten la misma luz azul que el sol, y esa luz da la señal de despertar y evita que nos durmamos. Ahora, los expertos canadienses dicen que la misma exposición a la luz solar que dicta los patrones de sueño/despertar podría también determinar la cantidad de grasa corporal que almacenamos, dependiendo de la estación del año.

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Si lo piensas, es una respuesta adaptativa, desarrollada durante la evolución humana en el planeta, porque la grasa corporal actúa como una manta protectora frente al frío del invierno.  ¡Con tanta calefacción y cambio climático y con las tasas de obesidad actuales, creo que ha llegado el momento de actuar!   

Link al estudio aquí


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