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Adelgazar sabiendo

El blog de Marisol Guisasola

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Si tu dieta es pálida, es menos sana

Una seguidora de este blog me comentó hace unos días que no sabía si estaba comiendo sano o no y me preguntó si había forma de averiguarlo. Yo le pregunté a mi vez de qué color era su dieta. Cuando me dijo que era más bien blanquecina –¡por lo que me contó, rebosaba de productos elaborados con masas harinosas!–, le expliqué que le convenía animarla con colores vegetales, es decir, con frutas y verduras de tonos vivos.

Centenares de estudios han comprobado que los pigmentos presentes en las verduras y frutas de color rojo, morado, azulado o anaranjado tienen un potente efecto antioxidante y ayudan a proteger el ADN y a retrasar los procesos de envejecimiento celular. Como, además, las verduras y frutas frescas suman poquísimas calorías y son una fantástica fuente de fibra vegetal –que, entre otras muchas bondades,  protege el intestino y tiene efecto saciante– son también las mejores aliadas para perder los kilos de más.

Una manera sencilla de añadir color vegetal a la dieta es empezar las comidas con una ensalada, unas verduras a la plancha o una sopa minestrone y tomar al menos 3 raciones de frutas al día, por ejemplo un yogur con fresones en el desayuno; un trozo de melón Cantaloupe a media tarde y dos rodajas de piña por la tarde/noche.

Conocer las propiedades antioxidantes de los pigmentos también anima mucho a introducirlos en la alimentación:  

Rojo. Las frutas y verduras de color rojo revelan la presencia de licopeno y/o de antocianinas. Los tomates son riquísimos en licopeno (¡y lo liberan en mayor cantidad si están cocinados!), antioxidante que ayuda a reducir el riesgo de cáncer de próstata, de gingivitis y de hipertensión en el embarazo. Por su parte, fresones y y frambuesas contienen antocianinas, también presentes en frutas de tonos azulados.

Anaranjado y verde intenso. El color anaranjado  indica riqueza en carotenoides que el organismo convierte en vitamina A y que protegen la visión. Zanahorias, boniatos y calabaza son ricos en carotenoides. También las espinacas o el brócoli son buenas fuentes  (si no ves el color naranja, es porque lo ocultan los pigmentos verde oscuro de estas verduras).

Azulados y púrpuras. Estos colores (y también algunos rojos, como he explicado más arriba) indican la presencia de antocianinas. Esta familia de flavonoides ayuda a reducir el riesgo cardiovascular y tiene propiedades antitumorales y antidiabéticas. Un estudio de  Harvard comprobó de hecho que tomar de 2 a 5 raciones semanales de frutas ricas en antocianinas (moras, uvas negras o arándanos) reduce el riesgo de diabetes tipo 2.

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