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Adelgazar sabiendo

El blog de Marisol Guisasola

Brócoli a la plancha

Crudo o cocinado ¿qué es mejor?

Mucha gente cree que las frutas y verduras crudas son siempre más sanas que las cocinadas. Eso es verdad en algunos casos, pero no en todos.

Estos son 7 ejemplos:

1. Los tomates, en sofrito. Todos los estudios coinciden en esto: que absorbemos más antioxidante licopeno si tomamos el tomate en salsa que si lo comemos crudo. Te interesa saberlo, porque el licopeno puede ayudarte a reducir el riesgo cardiovascular y de varios tipos de cáncer. De hecho, nuestro sofrito mediterráneo -tomates cocinados sobre una base de AOVE, ajo y cebolla- está considerado como “uno de los alimentos más saludables”.

2. Las frutas, crudas. Pack de fibra, vitaminas y minerales, te llenan con muy pocas calorías y te ayudan a mantenerte sana e hidratada (lo cual se reflejará en tu piel). Arándanos, uvas y manzanas son de las que más beneficios han demostrado. Para aumentar su consumo, puedes trocearlas y añadirlas a ensaladas o tomarlas con yogur, con queso fresco o con nueces.

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3. Las zanahorias, al vapor. Los carotenoides de las zanahorias—antioxidantes que le dan su color naranja—ayudan a proteger la visión y tienen efecto anticancerígeno. Lo mismo que con el licopeno de los tomates, el calor aumenta la absorción de carotenoides. Para no perder nutrientes, mejor tomar las zanahorias al vapor. (100 gr tienen solo 42 calorías)

4. Los ajos, crudos. Son ricos en selenio— antioxidante que ayuda a controlar la tensión arterial– y en sustancias que nos protegen frente al cáncer. Nuestra cocina rebosa de ajos fritos y cocidos, pero conseguiríamos más nutrientes si los tomáramos crudos o los añadiéramos al guiso en el último momento. (Un dato práctico: masticar una ramita de hierbabuena o de perejil reduce el aliento a ajo).

5. El brócoli, al vapor. Con apenas 31 calorías por 100 gr, el brócoli crudo no es el bocado más agradable al paladar, pero si lo cocinamos al vapor (no hervido), su textura mejora muchísimo y ello sin apenas perder nutrientes, en especial el famoso glucosinolato, que le da su olor y sabor amargo y que ayuda a prevenir muchos tipos de cáncer.

6. Las setas, en olla rápida. Deberíamos tomarlas más a menudo, porque tienen poquísimas calorías (¡28 por 100 gr!) y han demostrado un efecto antiaging (que retrasa los procesos del envejecimiento). Aunque me encanta añadir champis crudos en láminas a las ensaladas, sé que cocinar éstas y otras setas en olla a presión o en cualquier cocción corta mejora su contenido en antioxidantes protectores.

7. Los boniatos, asados o al horno. Ricos en fibra, vitamina C y betacaroteno (que el organismo convierte en vitamina A) y en calcio y magnesio, son buenísimos para la salud intestinal y para los huesos y tienen efecto calmante. La mejor forma de consumirlos es asados o al horno, presentados con su piel. De esa forma y sin grasas añadidas, los boniatos tienen unas 115 calorías por 100 gr.

 


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