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Almudena es diferente

El blog de Almudena Lapique

Almudena Lapique y sus amigas

Estrenando Ibiza

Qué mejor sitio para hacerse una escapada que a la emblemática isla de Eivissa. Desde que era pequeña, uno de mis “must” destinos de verano siempre ha sido éste. Cada año descubres tiendas, restaurantes y playas nuevas. Por lo tanto, os quiero contar mis sitios favoritos para este verano. Espero que si vais a pasar unos días tengáis en cuenta mis recomendaciones.

También debo deciros que, teniendo que en cuenta que somos estudiantes, no tenemos mucho presupuesto cuando hacemos este tipo de viajes. Así que todo lo que voy a enseñar son sitios muy asequibles.

Almudena Lapique, en Ibiza

Nunca he agradecido tanto que mi amiga Iria me haya obligado a entrar en Grey. Esta tienda de ropa esté en el puerto, exactamente en la calle Avenida de España 5. La dueña era adorable y hasta nos hizo un descuento cuando mis dos amigas y yo decidimos comprarnos los mismos pantalones. Os enseño un par de ejemplos de las prendas que tienen.

Las tiendas favoritas de Almu Lapique en Ibiza

Debo admitir que el estilo de la ropa no es el típico ibicenco. Pero en mi opinión, la originalidad de todas las cosas es lo que la hace tan especial. Otra que también me llamó mucho la atención fue Ruta, que también esta en el puerto. Seguro que más de una vez habéis tenido la sensación de entrar en una tienda y querer comprar todo. Pues es exactamente lo que me pasó a mí en ésta. En cuanto entramos, les dije a mis amigas si nos podíamos ir porque no quería ponerme a llorar ahí mismo. La dependienta no me dejó sacar fotos de la ropa. Aunque más o menos conseguí hacer una chaqueta que me gustó mucho.

De tiendas con Almu Lapique

La chaqueta vaquera de la que Almu se enamoró

Mientras seguíamos paseando por la zona de las tiendas, me encontré un maniquí que me llamó mucho la atención.

Eugenia Silva

Ver la cara de Eugenia Silva mientras paseaba me pareció curioso. Aun así, está increíblemente guapa hasta con un cartel de 50% de descuento. Mi cumpleaños lo celebré en el mítico Km5. Un restaurante que, para los que no lo conocéis, está en la carretera de San Josep. Aunque se nos pasaba un poco de precio, conseguimos comer las cuatro y tomarnos una botella de vino.

Almudena Lapique en Ibiiza

Almu Lapique, en Ibiza

Al día siguiente, tuvimos la suerte de que mi amiga Carlota tenía a sus primos viviendo ahí. Gracias a eso, conseguimos pasar un día en un barco e irnos a Formentera. Nos emocionamos tanto con el plan que acabamos invitando a dos amigas más. En cuanto salimos del puerto, una nube enorme apareció. Acabamos las 6 niñas con sudaderas y mantas, planteándonos si meternos en el agua acabaría en hipotermia. Cuando llegamos a una cala, nos apeteció ir un rato a la orilla. No teníamos cómo llegar hasta ahí, y nadar no nos parecía una opción muy apetecible.

Almu y una amiga en un barco en Formentera

Al día siguiente, tuvimos la suerte de que mi amiga Carlota tenía a sus primos viviendo ahí. Gracias a eso, conseguimos pasar un día en un barco e irnos a Formentera. Nos emocionamos tanto con el plan que acabamos invitando a dos amigas más. En cuanto salimos del puerto, una nube enorme apareció. Acabamos las 6 niñas con sudaderas y mantas, planteándonos si meternos en el agua acabaría en hipotermia. Cuando llegamos a una cala, nos apeteció ir un rato a la orilla. No teníamos cómo llegar hasta ahí, y nadar no nos parecía una opción muy apetecible.

Intentamos buscar barcos cerca que nos acercaran, pero hacia tanto frio que supusimos que la gente había preferido quedarse en casa con una manta. Después de un rato, vimos a un hombre haciendo “paddle surf”. Un deporte en el que vas encima de una tabla mientras remas. Vimos nuestra oportunidad claramente, y empezamos a gritarle para que nos llevase hasta la orilla sin tener que mojarnos.

El pobre hombre no hablaba casi español, era suizo, pero aceptó a hacernos el favor. Cuando llegó la hora de subirse, vimos que la transición iba a ser complicada. Así que decidimos tirarnos y luego subirnos. Para variar, mi amiga Iria vio esto como inviable. Desde la proa del barco, intentó saltar a la tabla pensando que era una gimnasta olímpica. El hombre intentó ayudarla pero, como era de esperar, se acabaron cayendo los dos.

Después de 20 minutos intentando buscar la posición perfecta, y tras tirarle un par de veces, estábamos listos para ir hacia la playa. El panorama era brutal, seis niñas sentadas en una tabla mientras un pobre hombre remaba de pie intentando mantener el equilibrio. Llegamos sanas y salvas.

Espero que tengáis una gran semana y que podáis pasar por la Isla este verano.

Un beso enorme,

Almu

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