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El blog de Almudena Lapique

Almudena Lapique viaja a  Auschwitz

Mi viaje a Auschwitz

Cuando le dije a mis amigos que me iba a ir un fin de semana a Polonia, no daban crédito. La verdad es que debo admitir que elegir un campo de concentración como destino no es lo más normal.

Viajamos a Cracovia y desde ahí nos alquilamos un coche para poder movernos por la cuidad. El primer día, como llegamos tan tarde, nos dimos un paseo por la cuidad. Aunque queríamos reservar energías para el día
siguiente.

Me encantaría deciros algún museo que ver o algún restaurante al que ir, pero de verdad que estaba tan cansada que ni recuerdo por dónde me paseé.

El sábado nos despertamos pronto y nos hicimos un viaje de una hora camino a Auschwitz, en la ciudad de Oświęcim, al sur del país. El viaje fue interesante, me emocioné y decidí que debía ser yo la que condujera el coche. En cuanto me tocó adelantar a tres camiones por un carril que parecía un arcén, decidí que ser copiloto me pegaba más.

Cuando llegamos, nos presentaron a nuestro guía. Nosotros le llamábamos “Polski” porque el nombre era una cosa complicadísima de aprenderse. El tour era en inglés, por lo tanto, éramos un grupo bastante grande de personas.

La visita empezó con la mítica entrada en la que se puede leer “el trabajo te hará libre”.

El viaje de Almudena Lapique a Auschwitz

A medida que íbamos entrando en los diferentes bloques, los pelos se te ponían más de punta. Las atrocidades que se cometieron en ese lugar son indescriptibles. Hay una sala llena de pelo humano que usaban para hacer abrigos y venderlos, eso me impactó mucho.
Una cosa me produjo gran tristeza fue entrar en una sala llena de zapatos, la mayoría eran de niños. No podía quitarme de la cabeza a esos niños privados de libertad y condenados a un destino tan escalofriante.

Auschwitz, desde dentro

El tour consiste en ir por todos los diferentes bloques y el guía te va explicando para qué era cada uno. Lo único original de ellos era el suelo, dado a que habían remodelado todo lo demás.

Uno de los bloques contenía las fotos de muchos de los prisioneros. En ese momento se podía notar cómo la gente se daba cuenta en el sitio en el que estaban.

Auschwitz, desde dentro

Auschwitz, desde dentro

El momento más emotivo de la visita fue cuando un grupo de estudiantes se paseaba por todos los bloques con la bandera judía llorando.

Auschwitz, desde dentro

Conseguí sacar una foto muy bonita que representa el ambiente en el que estábamos.

El viaje de Almu Lapique

Después de la visita nos fuimos directos a Cracovia, estábamos muy cansados para hacer más cosas.

Al día siguiente teníamos el vuelo a las 10 de la noche, por lo tanto, queríamos aprovechar la mañana y decidimos irnos a las minas de sal de Wieliczka.

Almu Lapique viaje a Polonia

El panorama era interesante. Nos hicieron bajar 30 pisos andando por unas escaleras muy estrechas. Yo tengo mucho miedo a las alturas, y más de una vez me tuve que parar para recapacitar.
Cuando llegamos abajo, el guía nos avisó de que no debíamos desviarnos mucho del grupo ya que la mina tiene 300 km de largo. No pude evitar pensar lo divertido que sería jugar a un “pilla pilla” en ese sitio.

Mereció mucho la pena el mal rato, el sitio era increíble.

Las minas de sal de Wieliczka

Las minas de sal de Wieliczka

¿Y os cuento una cosa? Tuve que chupar la pared para comprobarlo. Gracias a Dios no pillé nada.

Espero que os haya gustado el post y que tengáis la oportunidad de viajar a Polonia porque a mí me ha parecido un viaje muy emocionante.

Un beso,

Almu

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