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On the roof

El blog de Amaya Valdemoro

Dietas y más dietas: así perdí cuatro kilos en un mes

Hola a todas, ¿qué tal estáis?

Yo cansada, muy cansada de tanto viaje. Se acerca la etapa final de la temporada, ahora toca viajar muchísimo y estos viajes que no son de placer sino un trabajo al que vas y vuelves, para mí resultan de los más cansados… Pero mira, no nos vamos quejar, porque nos encanta nuestro trabajo, ¡al menos a mí seguro!

Dejando a un lado este momento de flojera puntual, os contaré que hace un mes me puse a régimen. Así, como lo leéis. Me puse régimen y lo tengo que repetir dos veces, porque a lo largo de mi carrera me ha tocado pasar dos veces por semana por la báscula para controlar mi peso. Soy una persona que tiende a engordar y a la que, hablando en plata, le encanta comer y además tiene predilección por las cosas que más me engordan. 

La verdad es que nunca he podido hacer un régimen de esos que llaman estrictos porque nunca he tenido la fuerza de voluntad suficiente y, además, tampoco he estado por encima de mi peso, así que algo así en esas circunstancias no se necesita, solo controlarme y ver con cuidado lo que comía. En este caso decidí ponerme a régimen a los tres meses de empezar a entrenar para sentirme mejor en general, aunque vaya por delante que no estoy tan loca como para volver a las pistas, ¡que conste!

Es una dieta parecida a la dieta paleo, que está tan de moda últimamente, pero con sus particularidades vamos que he hecho la dieta paleo ‘a lo Amaya Valdemoro’, porque si algo no engorda es lo que dejas en el plato. Punto y final, dejémonos de tonterías, que en general todos sabemos qué nos engorda y qué no. En mi caso, fuera lácteos, fuera carne de cerdo y ternera, fuera cereales, fuera pasta, fuera azúcar, sacarina, fuera alcohol, fuera todo tipo de salsas, semillas y también legumbres.

Básicamente, durante un mes he estado comiendo pollo, pavo, perdiz, pescado, marisco  verdura, fruta, patata, batata, leche de almendra y chocolate puro con almendras. Tres comidas al día en las que, de lo dicho, he ingerido lo que me daba la gana, en la cantidad que consideraba. Chocolate bastante, la verdad… Iba a entrenar en ayunas porque así tu metabolismo se activa más rápido y quema más.

Además, un día a la semana puedes comer lo que te da la gana. Se elige un día y, claro, ese día yo me sentía fatal porque me parecía que comía mal y rompía el régimen, cuando en realidad es necesario ese día tanto como los otros. Las obsesiones no son buenas, chicas.

Conclusiones: No me gusta estar a régimen… Para la vida social es un infierno. Soy bastante obsesiva, hasta el punto de llevarme mis propios tuppers si me iba de viaje, dar la paliza a mis amigos por los restaurantes que elegían para cenar o comer, y no me lo he saltado ni un poquito durante el mes. Así perdí cuatro kilos. 

Ya no lo hago, aunque sí hay cosas que gracias al régimen sí mantengo, como no permitirme algunos alimentos como lácteos, carne roja o pan. No lo echo de menos, aunque todo esto me ha confirmado que, más allá de lo que hacemos para sentirnos bien, a veces es difícil ser mujer por la presión que nos ponemos encima por ciertos estereotipos.

Hoy, os mando un beso bien grande pero ¡con 4 kilos menos! Sean felices y, con control, daros alguna alegría ‘pal’ cuerpo. Repito que lo más importante es sentirse bien con una misma y ser feliz. La curva es bella y nosotras más, mucho más.

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