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On the roof

El blog de Amaya Valdemoro

Necesidad de nada: los beneficios de parar, y aburrirse

Lunes por la mañana, mi particular domingo… sin ganas de nada. Debe ser que tengo el cuerpo reventado de tanto viaje y sabe que le vienen por delante quince días de marcha en los que va a ser más, mucho más, de lo mismo. En este momento no me inspira casi nada ni me surgen ideas claras que me lleven a escribir sobre mis ‘trucos’ para superar la crisis de los 40, o sobre la vida, el amor, los ‘vicios’ confesables, mi perro… los lunes pasan factura al cuerpo pero también a la mente y creo que eso nos pasa a muchas.

Y eso es lo que me lleva a pensar que hay una receta que por mucho que conozcamos sus beneficios, no nos la aplicamos, al menos yo: y es la de que la mejor recuperación, es un buen descanso. Descansar es vital, tener tiempo para relajar cuerpo y mente y ser capaces de llegar, incluso, hasta el aburrimiento de no hacer nada. Así que, por favor ¡que alguien me enseñe a aburrirme! Porque últimamente parece me quema el culo si me siento, y no sé quedarme quieta en casa.

En cuanto tengo un hueco libre me tiro a las calles, me voy a visitar a amigos, me marcho al parque con Trece para no estarme quieta. Así que una de dos, o soy ‘masoca’ y la primavera me ha revolucionado la sangre, o lo que me pasa es que si no paro, no pienso. Pura autodefensa.

¿Y eso? Pues que siempre he creído que para muchas personas el mantenerse ocupado es una gran fórmula para evitar pensar demasiado y, por lo menos en mi caso, si pienso de más me acabo equivocando porque me acabo enredando más que si me dejo ir.

Lunes por la mañana y he decidido vencer todas estas sensaciones, mis miedos, mi necesidad de sacar el culo a la calle, lo que sea (igual lo sé, pero no todo se puede contar) y me he quedado en casa medio descansando, medio pensando, medio escribiendo y también escuchando música y actualizando mi ‘play list’ para tenerla a punto en esos momentos de relax que persigo.

Señoras, no sean como yo y abúrranse. Hay que dejar la mente en blanco, descansar de preocupaciones porque, aunque sea difícil, a veces se consigue ¡y no veas lo bien que te queda después la sonrisa! Apagar el botón de vez en cuando es necesario, porque caer en ese estado de ‘stand by’ también es quererse.

Lunes por la mañana y lo he conseguido durante un buen rato. Con las pilas cargadas, con mi ‘play list’ nueva a punto me voy al gym LOONA y, ahora sé que sí, que hoy ¡me voy a acabar sintiendo como Dios!

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