*

mujerHoy

On the roof

El blog de Amaya Valdemoro

Amaya-y-Trece

Mi barbotas preferido: os presento a Trece, mi perro 🐶

Él y sus barbas llegaron hace dos años a mi vida, ya dos años Trece. No, no es su cumpleaños porque él en realidad nació el 15 de julio pero esta fecha de octubre la celebramos como se merece porque hay encuentros que marcan de por vida.

Tumbada con mi barbotas

Y es que él se cruzó en mi camino y enseñarme nuevos modos de amor, de amistad, de lealtad, de diversión, de compañía, tantas y tantas cosas que considero ayudan a ser mejor persona.

Trece solo me da alegrías!

Escucho muchas veces decir que tener un perro condiciona tu vida, que te ata a unas obligaciones, que te quita tiempo y se convierte en un problema… Por mi experiencia, sólo puedo decir que eso lo afirman los que no saben qué es tener un animal y desarrollar la capacidad para quererlo.

No es un amor??

Tener un amigo y compartir tu tiempo con él nunca es un problema. Levantarte tempranísimo para salir de buena mañana a dar un paseo, no es un problema. Volver a casa antes de tiempo porque te preocupa que lleve demasiado tiempo solo, no es un problema… De hecho la vuelta a casa es genial porque por mucho que te aprecie una persona nunca te recibe como lo hace tu perro, al menos a mí nadie me ha dado la bienvenida dando saltos y vueltas a mi alrededor como loco, con su juguete preferido entre los dientes y sin cesar de darme besos y restregones… Bueno, de esto a lo mejor sí ha habido jejeje, pero son diferentes.

Si es que más guapo imposible!

Trece me ha dado mucho más de lo que nunca pude esperar que llegaría a ofrecerme y eso que yo sabía desde pequeña que significaba tener un perro  pero este es el primero con el que comparto mi vida y nada es comparable.

Trece es un campeón!

Lo reconozco. Hoy por hoy no me imagino sin él e incluso me he vuelto un poco hipocondríaca pensando en tonterías que le pueden pasar a mi barbotas preferido. Creo que eso es lo que pasa cuando tenemos miedo a perder algo que realmente queremos y claro que sí, que lo quiero.

A echarse la siesta

Es más me pasa como a cualquier padre perruno… Veamos:

Me tiene loca!

Nuestro hijo perruno no siempre es el más guapo, pues el mío sí.

Me lo como!

No siempre es el más bueno, el mío sí.

Que bueno es!

No siempre es el más listo, el mío sí.

Bonito!

No siempre es el que más trucos hace, el mío sí.

Narices!

No siempre es el más obediente, el mío sí.

Curioso es un rato

No siempre es el más limpio, el mío sí.

Un día jugaremos un partidito

No siempre es el más bueno, como sucede con los niños, el mío sí.

El mío sí!

No siempre aprenden de ti… Y mira en este caso soy yo la que aprendo día a día con él y además es algo que deberíamos hacer todos. Aprender de los animales y de su capacidad para ser leales, de su sentido de la protección, de su cariño sin condición y también de lo prácticos que son. Si tienen sueño, duermen y si tienen hambre, comen.

Me lo comoooo! Ñam!

Han pasado dos años y lo tengo claro. Yo ya no puedo vivir sin mi Trece, no sin mi perro, no sin mi amigo, no sin mi barbotas.

Esas barbotas!

Y añado: Ojalá todos poco a poco empecemos a ser un poco más ‘Dog Friendly’ y que así los perros puedan acompañarnos a más lugares. Siempre con respeto a los demás, que es totalmente posible compatibilizar ambas cosas.

Sigo en mis Trece


Te interesa:

|

Comentarios