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On the roof

El blog de Amaya Valdemoro

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Aeroyoga

Hola amigas y amigos,

¿Qué tal va esa semana? La mía trascurre divinamente presidida, menuda sorpresa, por el baloncesto porque no puedo tener más partidos🏀… pero oye feliz. El resumen es rápido, único día libre de la semana, el lunes y el resto deporte en vena, baloncesto, bueno también hay un poco de canasta cuando no trabajo porque hay que reconocer que lo mío es vicio. Hola, me llamo Amaya Valdemoro y soy adicta al baloncesto… y a algún deporte más.

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Como sabéis desde enero del año pasado regresé a la acción y a hacer deporte y creo que ahí está el secreto de lo bien que me encuentro y de que sonría más a menudo. Se me han ido quitando los miedos y dentro de esa adicción de la que hablo se ha sumado Loona Fitness. ¡No falto un día!

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Y encima descubro nuevas cosas. Hace unos días mi amigo Rafa me comentó que tenía que pasarme a ver un centro nuevo que han abierto en la calle Menorca 3 de Yoga. SOMA LIFE CENTER, se llama, y nada más poner el pie me di cuenta de que todo está muy cuidado, tiene ese punto que a los occidentales calificamos como zen, y además con su cafetería repleta de productos saludables en la que puedes recuperar fuerzas después de entrenar. Así lo hice yo, con un zumito rico, rico.

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Rafa me conoce y sabe que soy puro nervio así que me retó a probar con el yoga aunque contándome que había otras clases y, de repente, citó el ‘aeroyoga’. ¿Quién adivina a qué me apunté? Aunque seguramente el yoga me vendría bien para conectar con mi yo interior, a día de hoy prefiero el movimiento, la marcha así que… de cabeza al aeroyoga. Nunca mejor dicho.

Allí que me planté y disfruté como una auténtica enana. Había momentos en los que cualquiera habría dicho que me sentía como una artista del Circo del Sol… salvando los kilómetros y kilómetros de distancia.

De verdad que lo pasé en grande trabajando estiramientos, descubriendo técnicas de ejecución así que la hora se me pasó volando y fue entonces cuando me di cuenta que estaba agotada. La profesora me explicó que en el aeroyoga cada clase que acumulas se nota porque mejoras en la ejecución y es que a mí me costaba dominar las cuerdas para hacer los giros, me dolía todo, miraba alrededor y me daba envidia sana ver cómo se manejaban mis compañeros de clase.

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Hubo un par de ejercicios que se me resistieron. El supermán y un segundo en el que no parabas de girar sobre ti misma, ese ni con ayuda lo conseguí pero ni el dolor de cabeza ni la frustración por no lograrlo me arrebataban la sonrisa por semejante descubrimiento.
Lo dicho amigos, que no paro pero que viva el deporte y que viva el aeroyoga.

Es evidente que seguiré practicando para mejorar y mientras me pongo a ello me despido hasta el próximo miércoles con un… aerobeso.


Además…

 

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