mujerHoy

Caperucita en Manhattan

El blog de Laura Ruiz de Galarreta

Portada Caperucita en Manhattan

Caperucita en Manhattan

Ha llegado marzo y con él, la primavera. Bueno y en breve el cambio de hora que después de tantos meses de oscuridad siempre es motivo de alegría. Me parece un momento óptimo para recomenzar mi blog, algún tiempo varado por un ‘cerrado por asuntos propios’ que casi nunca es preludio de buenas noticias, pero que para mí ha tenido un poco de todo. En cualquier caso, ya ha quedado atrás.

Retomo mi actividad bloguera gracias a muchas personas, sobre todo gracias a todo el equipo de mujerhoy.com que ha confiado en mí y me permite regresar con este Caperucita en Manhattan que pretende dar voz al día a día de las mujeres españolas. En realidad me lancé ya el pasado 8 de marzo. Aún no me había presentado, pero no quise perder la ocasión de comentar el Día Internacional de la Mujer. Así que hoy quiero comenzar formalmente, saludaros y deciros que ya estoy aquí. Por fin de vuelta.

Y quiero también presentaros Caperucita en Manhattan. Sí, os suena porque es el título de una obra de Carmen Martín Gaite. Y si la conocéis, no sé si os pasa como a mí, que me debato entre la admiración por Sara Allen y su empeño en llegar ella sola a la isla neoyorkina con su tarta de fresa, la niña que se inventa palabras y los finales de los cuentos y que desafiando al miedo se lanza a una alcantarilla en busca de la libertad, y la fascinación por esa abuela independiente, ajena a los tópicos y las convenciones sociales, que ha sido cantante del Music Hall y se ha casado en varias ocasiones para escándalo del mundo.

En contra de lo que podéis estar pensando al conocer mi intención con este blog, no voy a narrar aquí cosas negativas (al menos no solo). O sí, qué caramba, voy a contar cosas negativas que si deben saberse. Pero no voy a permitir que este espacio se convierta en un blog malhumorado. Que los peores tiempos han pasado y desde que en España las mujeres pueden votar y firmar contratos pasito a pasito no solo hemos llegado a Manhattan sino que casi hemos alcanzado la luna.

Mujeres Premio Nobel, taxistas, mujeres presidentas, jefes de Estado, magistradas, bomberas, olímpicas, científicas, fontaneras, mujeres banqueras. Bravo. Pero por mucho que, como Sara, aplaudamos y abracemos lo maravilloso, es verdad que la realidad presenta aún mucho sacrificio, demasiada renuncia, sentimiento de culpa a raudales, poco apoyo y sobre todo una gran falta de sueño. Mister Wolf siempre al acecho.

Pero de todo eso hablaremos en nuestras próximas citas. Y digo hablaremos porque espero también vuestra voz, que nos contéis lo que os pasa, que compartáis vuestro día a día con muchas mujeres que, como vosotras, se enternecen hasta la lágrima ante unas manitas aferradas a su rodilla y un “te quiero mamá” mientras llaman al ascensor discutiendo con el jefe al móvil. Vamos que todas seamos un poco Miss Lunatic para el resto: un apoyo, un ejemplo, un consuelo, un motivo de alegría. Un grupo de amigas.

Sé que algún día las mujeres de este país llegaremos a la luna, aunque en vez de plantar allí una bandera quizá nosotras nos sentemos a merendar una tarta de fresa. ¿Quién sabe? Cosas más extraordinarias han pasado.

Comentarios