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Caperucita en Manhattan

El blog de Laura Ruiz de Galarreta

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Marzo

Marzo es la coleccionista de arte y mecenas Agnes Gund, presidenta emérita del Museo de Arte Moderno de Nueva York, que posa con su nieta Sadie Rain Hope-Gund. En años anteriores marzo ha sido, por ejemplo, la modelo Joan Small, que posaba en 2015 con escasa ropa y toda ella de latex. Enero y febrero, páginas ya olvidadas casi como las últimas madrugadas de escarcha, han sido la top model rusa Natalia Vodianova, fundadora de la organización benéfica Naked Heart Russia y la productora Kathleen Kennedy, presidenta de Lucasfilm (productora de Star Wars entre otras) y una de las figuras más influyentes de Hollywood.

Hola queridas Miss Lunatics, yessss, estoy hablando del famoso calendario Pirelli que este año firma la fotógrafa Annie Leibovitz e introduce nada más y nada menos que la actriz Yao Chen, 70 millones de seguidores en redes sociales y primera mujer china Embajadora de Buena Voluntad de ACNUR.

Una media de 50 años, michelines, arrugas, caderas y bastante ropa. Nada de playas paradisiacas, poses provocativas e imágenes que rezuman erotismo. ¿En qué momento un soporte publicitario destinado a esconder agujeros en las ennegrecidas paredes de los talleres de reparación de automóviles, aligerar las largas horas al volante de los camioneros en las cabinas de sus inmensos trucks o alegrar la vista de los exhaustos y sudorosos jugadores de rugby desde las puertas de las taquillas del vestuario… se convierte en el calendario Pirelli 2016? Viva lo inesperado.

La edición de este año del afamado almanaque ha apostado una vez más por mujeres extraordinarias, aunque por primera vez en su historia no lo son por su físico (y por sus mínimos bikinis) sino por su influencia, sus logros profesionales en el mundo del arte, la música, la literatura o el cine o sus méritos al servicio de relevantes causas sociales.

Abril, la tenista Serena Williams, número uno del mundo. Mayo, la líder de opinión, crítica y escritora Fran Lebowitz y junio, la presidenta de Ariel Investments, Mellody Hobson, que brinda su apoyo a proyectos benéficos en Chicago, y hasta la directora cinematográfica Ava DuVernay, la primera directora de cine afroamericana en ser nominada a un Oscar en la categoría de mejor película, imagen de un julio de lo más intelectual (y tapado). Agosto, la bloguera Tavi Gevinson, fundadora de Style Rookie y de la revista online Rookie, la figura más joven del calendario.

Todo ello con la manufactura acicalada y suntuosa de un calendario que a pesar de su sospechoso destino final (“Accede a las imágenes del calendario Pirelli de este año y date gusto” reza (sic.) la entradilla de un diario on line refiriéndose a una de las anteriores ediciones de The Cal) no deja de ser, y así fue concebido desde su origen, un producto de lujo.

Precisamente ese complejo e inestable equilibrio que ha logrado la iniciativa Pirelli entre su carácter indiscutiblemente machista y el acabado radiante y glamuroso al contar con bellísimas mujeres, los mejores iluminadores, maquilladores y estilistas y famosísimos fotógrafos, lo ha librado en los últimos años del ataque feroz de las voces feministas que en cambio sí han sufrido actuaciones similares. Como si el brilli brilli pudiera ocultar el trasfondo trasnochado y definitivamente censurable de las pasadas publicaciones.

Imagino el desconcierto cuando recibieron la invitación a posar para el calendario mujeres como septiembre, octubre y noviembre, la artista visual iraní Shirin Neshat, la artista, música y actriz Yoko Ono y sus 82 años, la cantante Patti Smith, una de las estrellas del rock más importantes de todos los tiempos (People have the power… ¿recordáis?), que como tú y como yo habrán renegado seguro de las ediciones anteriores del almanaque, como cuando vemos en el quiosco la nueva portada de Interviú (¿de verdad hace falta la chica desnuda?).

Por último, diciembre, la actriz y comediante Amy Schumer, la más ligera de ropa en un guiño a ediciones previas, que posa sin meter tripa y con cara de sorpresa, como si no se hubiera enterado de que este año The Cal va de otra cosa.

Tanto he criticado las anteriores ediciones como celebro 2016: hermosísimas mujeres y hermosa iniciativa. Pero ¿qué hay detrás de todo esto? Un lavado de imagen, el siempre eficaz “efecto sorpresa”, que los ejecutivos de marketing de Pirelli se han percatado (¡por fin!) de la enorme influencia de la mujer en las decisiones sobre el consumo o quizá desde que en marzo de 2015 Pirelli dejó de ser italiana y se convirtió en china, la autoridad de los pudorosos asiáticos ha calado incluso en el mayor y más lujoso icono del machismo mediterráneo.

Quién sabe. De momento, la realidad es que solo un diez por ciento de los miembros del consejo de administración de Pirelli son mujeres, así que me temo que la modernización solo ha llegado al almanaque.

Menos es nada, eso sí, reconozco que estoy deseando ver 2017.

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