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Caperucita en Manhattan

El blog de Laura Ruiz de Galarreta

¿Subidón de sueldo o lo mismo de siempre?

Subidón (de sueldo)

– Lo tengo decidido, voy a pedir un aumento de sueldo. ¿Por qué me miras así, no me crees capaz?

– No, simplemente no podía hablar sin ahogarme, estoy comiend…

– Entonces, ¿me ves capaz?

– Clar…

– Yo no.

– Per…

– Es que no sé, ¿no me mirarán mal? Y luego, si me dicen que no, ¿cuál será el siguiente paso? ¿Me echarán? Pero si he facturado el doble que el año pasado y sobre todo, mucho más que varios de mis compañeros, y ellos cobran el doble. Y luego que Rafa lleva ya cuatro meses de baja y estoy cargando con todos sus contratos. Solo voy a pedir 300 euros más al mes, que en el presupuesto de la compañía es ridículo. Además, fue uno de los temas que me prometieron al contratarme. Claro que luego nunca nadie lo ha vuelto a mencionar y ya van casi tres años. Tampoco quiero que piensen que me marcharía si no me lo dan, yo en mi trabajo estoy muy contenta, me llevo muy bien con mis colegas, y aunque no te lo creas, con mi jefe. Pero ya llevo mucho tiempo “de prueba”, partiéndome el pecho, llegando la primera y marchándome la última y eso a pesar de los niños y de que Juan está de viaje casi tres semanas al mes. ¡Pero si no veo a mis hijos! He hecho las cuentas y casi me cuesta más la ayuda que tengo en casa que lo que yo gano. Bueno y gracias a mi suegra que si no, no sé cómo me las arreglaría. Es que ahora que lo pienso, a lo mejor en vez de pedir un aumento tendría que irme, o cogerme una jornada reducida. Puf, con el trabajo que tengo y la baja de Rafa, eso sí que le sentaría fatal a mi jefe. Y luego que Lourdes, la de marketing, se cogió una reducida y, aunque nadie le puso ninguna pega y aparentemente todo fueron amabilidades, anda que no lo ha pagado. Esa sí que está más fuera que dentro, la pobre. Divorciada y con dos niños. Bueno, mira quién habla, yo tengo tres y uno más, no te creas, se nota. Sobre todo ahora en septiembre. Y en Navidades, claro. Bueno no sé, no sé; mejor no me precipito, lo tengo que pensar bien. No quiero que crean que soy una bruja y que estoy ahí solo por el dinero. Quizá mejor espero al año que viene a ver si la cosa mejora un poco más. Bueno, te dejo, que a las 4 tengo que estar en mi mesa para un skype con la oficina de Estados Unidos. Quería haber ido al gimnasio hoy a mediodía, y mira, me he comido la pizza entera. No me dejes tomar postre. ¿Me pone un café solo con hielo por favor? En vaso para llevar. Tú sí, Laura, tú tómate algo que te veo más delgada y solo has pedido unas verduras. Me voy, nos vemos el miércoles…

 

Tan actual como que esta conversación es verídica y me sucedió la semana pasada con mi amiga Blanca y tan común a la realidad de tantas mujeres como para desbordar las estadísticas. La vida misma. Sin pretender entrar en cifras, solo mencionar que las últimas encuestas no solo confirman la amplia brecha salarial sino que muestran además que las diferencias se extienden independientemente del tipo de contrato, jornada, de la educación, o la franja de edad.

 

Pero quiero ir más allá de los datos y he tratado de revisar lo que nos recomiendan los expertos para romper esa famosa “invisibilidad” femenina. Para empezar, no debemos confiar en que nuestra buena labor sea reconocida sin más por nuestros jefes o esperar que nuestros méritos se les aparezcan en modo revelación cuando queda vacante un puesto directivo. La realidad no funciona así. Si queremos un puesto, un ascenso, un aumento de sueldo, hay que ir a por ello. Empezar por contar a los cuatro vientos lo buenas que somos y después…

1. Ser discreta, no andar divulgando que vamos a pedir el aumento entre los compañeros antes de hablarlo con el director, y respetuosa: seguir las jerarquías y comunicar nuestra intención a nuestro jefe directo antes de pedir la cita con otros superiores.

2. Evidentemente, en esta clase de negociaciones el email o el teléfono resultan excesivamente fríos y directos por lo que quedan totalmente descartados.

3. No existe un “mejor momento” para pedir el aumento, pero es bastante lógico pensar que tampoco conviene lanzarse en una mala temporada para la empresa o negocio. Si al analizar la situación financiera y económica de la compañía los resultados han sido buenos, la dirección siempre será más receptiva. En términos generales, el mejor momento suele ser cuando la compañía prepara sus presupuestos anuales o en una reunión solicitada por la empresa para la evaluación anual.

4. Debemos tener muy presente que se trata de una negociación, por lo que hay que dejar de lado todos los aspectos personales y opiniones y sentimientos sobre la compañía, los directivos o nuestros compañeros, para no convertirlo en un asunto personal y evitar herir susceptibilidades que tendrían difícil vuelta atrás.

5. Antes de acercarnos a pedir el aumento de sueldo es importante contar con un hecho real y objetivo que lo motive y que nos servirá para comenzar la negociación: un resultado importante que avale la petición como los datos de facturación, el cumplimiento de objetivos antes de lo previsto…

6. Resulta muy útil preparar una lista de logros con nuestras contribuciones a los éxitos de la compañía, los problemas que hemos ayudado a resolver, las cifras de facturación logradas, los fines de semana, vacaciones u otros períodos extra dedicados a un proyecto y nuestra buena disposición para respaldar los nuevos proyectos de la empresa. Nos servirán como argumentos de refuerzo en la negociación, pero aún más para terminar de convencernos y darnos ese empujón final antes de llamar a la puerta del director.

7. Igualmente resulta muy útil practicar con una amiga o compañero que haga de “abogado del diablo” para desenvolvernos después con más naturalidad y tener capacidad de reacción ante posibles pegas o preguntas.

8. Una regla importante es descartar amenazar a la organización con marcharnos o inventar que tenemos otras ofertas que considerar si no recibimos lo que queremos. Al contrario, a decir de los expertos, resulta mucho más eficaz enlazar nuestras motivaciones con los objetivos de la empresa, aclarando que no se trata de pedir por pedir, sino que también ofrecemos un mayor compromiso.

9. Pedir un aumento o ascenso no implica sólo una mayor remuneración, podemos negociar muchos otros aspectos de nuestro trabajo como mejores prestaciones, descansos, formación pagada por la empresa, etc. Hay que acudir a la reunión preparada para aceptar o rechazar este tipo de compensaciones y evitar que nos pillen de sorpresa y sin saber cómo reaccionar.

10. Por último, recuerda que nosotras somos las primeras convencidas de nuestra capacidad, aptitud y de la legitimidad de nuestra petición. Se trata de argumentar sin personalismos ni exageraciones pero mostrando firmeza y confianza en nuestro trabajo y trayectoria.

Mucha suerte Blanca. A ver si acabas 2016 con un subidón… De sueldo.

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