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Caperucita en Manhattan

El blog de Laura Ruiz de Galarreta

La vida es bella

Algunos hombres buenos

Últimamente parece que me estoy aficionando a esto de las pelis. Aunque debo confesar que en este caso, el título del post coincide con el título de la película de Tom Cruise y Demi Moore por pura casualidad. Pero en este Día del Padre, que además en Madrid nos ha procurado un día de fiesta extra, las redes sociales se han llenado de mensajes, fotos, dedicatorias y agradecimientos a padres y parejas. Simplemente por eso, por ser hombres buenos.

 

He recordado entonces las sospechas que levantan los hombres en los foros y manifestaciones de las reivindicaciones de igualdad de derechos y oportunidades entre sexos. Lo poco que contamos a veces con ellos y lo importante que resulta involucrarlos en esta batalla que, siempre insisto, es cosa de todos, también suya, de los hombres.

 

Y es que un hombre decente no ayuda en casa sino que valora y defiende el equilibrio familiar. Asume las tareas y las responsabilidades del hogar de forma equitativa, sin pedir instrucciones innecesarias como excusa, para que su pareja pueda también cumplir sus aspiraciones profesionales y disfrutar de sus propios tiempos de ocio y diversión.

 

Un hombre bueno nunca maltrata a su pareja, ni verbal ni físicamente, no la coacciona, no la desprecia, no la humilla ni a solas ni en público, no la lastima en ningún sentido. Al contrario la sabe y la quiere libre e independiente, valora sus consejos, disfruta de sus éxitos y siempre está disponible para ayudarla en los momentos complicados.

 

Un hombre honesto, aprecia y enfatiza los logros de sus compañeras y de sus subordinadas, acepta y analiza sus opiniones cuando son diferentes y acata las decisiones de sus superiores cuando son mujeres sin plantearse ni por un segundo que su criterio es menos acertado por tratarse de una jefa.

 

Un hombre que confía en su hombría no disimula antes sus amigos que comparte con su mujer las tareas de la casa, ni celebra con risotadas los chistes vejatorios o machistas, las fotos y comentarios ofensivos en los grupos de WhatsApp sobre compañeras de trabajo o amigas comunes.

 

Un hombre con dignidad pregunta. Pero no pregunta qué hay de cenar o si su pareja ya ha pedido cita para el médico del niño sino que se interesa por su trabajo, por sus planes, por sus actividades profesionales y de ocio. La considera intelectualmente una igual y le gusta comprobar que, aunque hayan pasado unos años y haya habido momentos difíciles, los dos siguen en el mismo barco y con la ilusión intacta.

 

Un compañero se involucra en la educación de sus hijos e hijas, se enorgullece de ellos y los trata y apoya por igual, les enseña a compartir las tareas en casa y les guía para ayudarles a convertirse en personas de principios, profesionales honestos y respetuosos con la diversidad y la diferencia.

 

Un amante no hace comentarios desagradables o despectivos sobre el aspecto físico de su pareja, su aspecto más o menos cuidado, o sobre lo cansada que está siempre. Especialmente, nunca la compararía con las mujeres de sus amigos, comprende su fatiga y respeta sus tiempos y su espacio.

 

Sí. Aunque en pleno fulgor reivindicativo a veces los olvidamos, también hay hombres buenos, como todos esos hombres que protagonizaban estos días los mensajes de las redes sociales, como vuestro padre o como el mío, al que le debo todo lo que soy. Felicidades a todos esos hombres buenos. Felicidades papá.

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