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Caperucita en Manhattan

El blog de Laura Ruiz de Galarreta

Detalle de los zapatos de Theresa May en su visita a la reina Isabel II

Salir por piernas

Se ha montado un buen lío y no es para menos. Desde luego el interés informativo del encuentro entre dos líderes (y omito a propósito la aclaración “dos mujeres líderes”) para tratar de resolver los graves desafíos que oscurecen el futuro de sus respectivas naciones está garantizado. Sin duda merece una foto, un gran titular y por supuesto, una portada a cinco columnas.

Theresa May, la primera ministra británica, y Nicola Sturgeon, la ministra principal de Escocia, reunidas para discutir sobre el referéndum de independencia que ha planteado la segunda para desligarse de la ya de por si compleja salida de Reino Unido de la Unión Europea, el famoso Brexit. Guau.

No todo el mundo ha sabido valorar la trascendencia de la cumbre, sin embargo. El diario sensacionalista Daily Mail ha preferido centrar el debate en un supuesto duelo de piernas entre las primeras ministras. No le parecía tan significativo el Brexit como el “Legs-it”, la excelencia de sus extremidades. “Olvídate del Brexit, lo que importa es el Legs-it”, decía en su portada, que continuaba en las páginas interiores con un artículo firmado por la columnista del corazón Sarah Vine (sí, también una mujer).

Desde luego, si lo que el Daily Mail pretendía era provocar, lo ha conseguido: le ha llovido una avalancha de críticas y descalificaciones entre políticos y otros medios británicos y extranjeros. Ha sido calificada de “sexista”, “idiota” y “ofensiva”. También en las redes sociales se han publicado cientos de mensajes de rechazo e incluso un reconocido periodista inglés, Alan Rusbridger, ha divulgado una histórica imagen en la que aparecen varios líderes de la Segunda Guerra Mundial con la apostilla “bonitas piernas”.

Desgraciadamente, este tipo de casos distan mucho de ser aislados. Hace unos años, la propia Angela Merkel fue criticada por el escote de su vestido en la inauguración de la ópera de Oslo, que abrió portadas con titulares como “Merkel saca pecho” o “Merkel enseña escote”. Hillary Clinton apareció en una de sus primeras ruedas de prensa como Secretaria de Estado de los Estados Unidos sin maquillar y este asunto casi pareció tambalear los cimientos de la democracia más antigua del mundo.

En España, la foto de una ministra de Defensa embarazada, Carme Chacón, pasando revista a las tropas abrió telediarios y portadas en los periódicos. Recientemente, un acto similar protagonizado por la actual responsable del departamento, María Dolores de Cospedal, no ha estado exento de polémica, con un comic publicado por la revista de la Asociación de Militares en el que los soldados silban a la ministra al pasar. Las críticas a los michelines de la entonces ministra de Sanidad, Leyre Pajín, bañándose en el mar, amenizaron muchas mañanas de playa y conversaciones de chiringuito. Al igual que los comentarios sobre el guardarropa rebosante de marcas de lujo de Cristina Garmendia, “la ministra más fashion” de Ciencia e Innovación o las famosas fotos del equipo ministerial en una revista de moda.

Soraya, nuestra todopoderosa vicepresidenta, también tuvo que aguantar lo suyo por el posado en la portada de El Mundo y el hecho de que sustituyera al presidente del Gobierno y fuera la única mujer en un debate de candidatos previo a las elecciones de noviembre de 2015 fue calificado como “operación Menina”. Por cierto, es la única en este gobierno a quien se denomina por su nombre de pila, como sucede también con “Esperanza” o “Cristina”. ¿Cuándo hemos visto titulares refiriéndose a Rajoy como “Mariano”, a Rivera como “Albert”, a Rodríguez Zapatero como “José Luis” o a Aznar como “José María”?, ¿y los comentarios, por ejemplo, sobre la victoria de Trump frente a “Hillary”?

La anterior ministra de Fomento también fue criticada por repetir calzado con el titular “Ana Pastor, una ministra atada a los mismos zapatos”. Y un breve recuerdo a los memorables calcetines de Esperanza Aguirre en su comparecencia tras los atentados en Bombay o a las famosas chaquetas de una de las jefas más carismáticas que he tenido, la ministra Pilar del Castillo, quien por cierto siempre afirmaba preferir los debates en la radio a los de la televisión “porque las mujeres, cuando estamos ante la cámara, debemos tener en cuenta además del mensaje, el escote, el cruce de piernas, si se ha corrido el rímel o si la luz nos hace sombra en la barbilla”.

Incluso, traspasando los límites estrictos de la política pero aún en el ámbito institucional, ¿cuántas crónicas pueden existir dando detalle de la indumentaria de nuestro rey frente al análisis minucioso hasta la locura del estilo de la reina? Y de sus imaginarios brackets y pestañas postizas y plataformas y extensiones y retoques…

Cuando estalló la polémica por el escote de Merkel, a la que siempre he considerado una líder bastante, bastante inteligente, la canciller manifestó “no estar enfadada, pero sí un poco sorprendida”. Su portavoz, Thomas Steg, aclaró que ella continuaría “eligiendo su vestuario de noche para actos de gala según su gusto personal, es decir, a su antojo”. Propongo seguir su ejemplo. Asombrarnos, sí, porque parece mentira que en pleno siglo XXI haya que seguir leyendo determinadas cosas. Enojarse, no, porque alguna vez, los que escriben esos titulares y deciden portadas como las del Legs-it se darán cuenta de que el que queda como un necio es el que firma, publica o secunda. Mientras tanto, nosotras a lo nuestro, será por piernas…

 


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