*

mujerHoy

Que así sea

El blog de Marian Frías y Gon Campos

llave

Pequeñas cosas con importancia

El otro día, me encontré este texto en el estado de WhatsApp de una amiga, me hizo reflexionar y me inspiró para escribir sobre las pequeñas cosas con importancia. Decía así:

Somos buenos gestionando grandes pérdidas y catástrofes. Pero ¿qué pasa con lo pequeño, con las peleas con la pareja, o los nervios en el atasco de coches? ¡Allí en general somos un desastre!… Y, sin embargo, si quieres saber cómo es alguien de feliz, fíjate en cómo gestiona las pequeñas frustraciones… Por eso decía la escritora Maya Angelou: “He aprendido que puedes descubrir mucho de una persona si te fijas en cómo se enfrenta a tres cosas: perder el equipaje, un día de lluvia y una ristra enredada de luces de navidad”.

Mi moraleja: como siempre estamos pendientes de las grandes cosas que nos pasan, no nos ocupamos de darle importancia a cómo hacemos las pequeñas. 

Hoy, por eso mismo, quiero hacer un homenaje a lo pequeño. Y quiero aclarar que “lo pequeño” no es, en sí mismo, mejor ni peor que “lo grande”. Eso pertenece al mundo de nuestras interpretaciones, de lo que creemos o nos han hecho creer. Incluso, como ya sabemos, lo que puede parecer pequeño o poco en un contexto puede parecer mucho en otro. Siempre que hablo de esto recuerdo un ejemplo que ponía mi querido Wayne Dyer, para hablar de lo relativas que son las cosas. Él era un hombre con poco pelo y lo ponía como una muestra para contar que aunque en su cabeza pudiera parecer, e incluso todos estarían de acuerdo de que era calvo, esa cantidad de pelo en un plato de sopa, sería mucho, pero que mucho pelo, ¿verdad?

A “las pequeñas cosas”, igual por su tamaño, nos resulta en ocasiones más difícil prestarles atención. Nuestro sistema perceptivo limitado -pobrecillo-, no puede recibir las pequeñas cosas sin nuestra colaboración. Y la ayuda que podemos brindarle es sencilla. Consiste en tomar la decisión diaria de poner la intención en los pequeños milagros. Y lo curioso es que, cuando lo hacemos, eso “pequeño” empieza a hacerse cada vez más visible y grande. Para tomar esta decisión, nos ayudará creer que lo pequeño es importante. Creer que esas “pequeñas cosas sin importancia”, realmente son lo más importante de la vida. Al fin y al cabo, nuestra vida es la suma de pequeños mini momentos.

En resumen; no podemos dar importancia a lo que no percibimos, ni podemos percibir a lo que no le damos importancia

Sé que es una frase liosa, pero llena de sentido, vuelve a leerla.

Percibimos sólo aquello a lo que prestamos atención. Así que poner nuestra intención en lo que prestamos atención es un gran cambio que nos llena de libertad y sentido de conexión.

Lo que quiero decirte es que una llave maestra para nuestro bienestar es saber elegir dónde ponemos nuestra atención. Ella es muy poderosa. La simple atención transforma las cosas. Se ha demostrado que la pura intención del observador transforma lo observado. Es decir, si estoy esperando que pasen grandes cambios en mi vida y no observo los pequeños, es posible, que me sienta más impaciente y frustrado que si empiezo a observar los cambios diminutos, y las situaciones diminutas de bienestar que me ofrece cada momento.

Para empezar el camino de llenar nuestra vida de pequeñas cosas con importancia nos puede ayudar ir más despacio en el día a día. Necesitamos reducir nuestra velocidad, cuando vamos demasiado rápido nos cuesta más atender a lo pequeño.

“Los milagros son pequeñas miniaturas diarias, que se van sumando para convertirse en grandes milagros. Esos diminutos pasos que nos llevan en la dirección correcta. Dios está en los detalles”. Julia Cameron.

Marian Frías.

|

Comentarios