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Sí nos da la vida

El blog de Lea Vélez

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El coche de nuestra vida

Somos gente de extrarradio y mis hijos y yo vamos a todas partes en coche. Un Honda CRV que tiene ya dieciocho años. Cuando mis hijos llegaron al mundo, este Honda fiel, dócil y nada exigente, se convirtió en su segundo hogar. Por esta cápsula de vida móvil han pasado sillas con forma de huevo, sillas con forma de silla, ahora alzadores y pronto podremos librarnos de todos estos complementos que van marcando el tiempo y la edad de los hijos.

Los pegotes de antiguos eventos alimentarios en la tapicería, dan testimonio de su cometido: trasladar a la familia de acá para allá con todos los elementos necesarios para una necesidad infantil: potitos, yogures, chocolatinas, caramelos, amor. En el Honda, que no tiene un solo elemento moderno, ni cámaras traseras para aparcar, ni asientos calefactables, ni la pintura muy lustrosa siquiera, viajábamos a Inglaterra cuando aún vivía mi marido, atravesando España y Francia, llevando la vida a cuestas, la conversación, el cansancio y el amor.

En el Honda mis hijos estudian para sus exámenes, amortizando los cuarenta minutos diarios de atasco matinal. Es un gran lugar para quitarse los deberes cada tarde, antes de llegar a casa. Las madres y padres sabemos aprovechar los tiempos muertos y la magia extraña que se produce dentro de ese exoesqueleto con ruedas me fascina. Hoy mismo íbamos repasando para un atroz examen de sociales en el que al parecer, cabe toda la conquista de América y todo el siglo de oro, con su arte y su arquitectura, con la caída del imperio Azteca, con Pizarro y el virreino de Perú, con Lope de Vega y Cervantes.

Pero aunque parezca demasiado, todo lo abarca mi Honda, que nos lleva de viaje a un universo de reflexión. Nuestras conversaciones de coche, maravillosas, siempre profundizan en temas para los que solo vale la deducción, pues a sesenta kilómetros por hora, no hay internet que valga. Esto me hace pensar en lo poco que a veces se piensa. En lo fácil que es hoy día meterse a comprobar algo en Wikipedia, sin tratar primero de razonarlo. Hay algo mágico en un habitáculo que convierte a una familia en un solo cerebro pensante, o tres cerebros unidos por un solo Honda gris metalizado. En el coche salen las mejores bromas, los detalles del mundo, como si el mundo nos hablara de sí mismo, cada mañana y cada tarde.

Siempre que hablo de que el coche está muy viejo y de que cualquier día debo comprar otro, mis hijos me saltan al cuello. Es su querido segundo hogar y no me permiten que me deshaga de él, bajo ningún concepto. Yo tampoco quiero hacerlo. Este Honda es el coche de nuestra vida.


Además…

El punto de partida
Escuela de valores
Mi realidad es ficción

 

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