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Sí nos da la vida

El blog de Lea Vélez

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Correcciones

Los escritores, a veces pasamos en la relectura por una frase o una palabra que no termina de funcionar, pero no la corregimos. La dejamos tan cual por pereza. Tengo comprobado que siempre me arrepiento de no haber vencido esa pereza cuando leo el texto publicado, así es que desde hace años tengo la costumbre de no dejarme vencer y buscar una alternativa a esa frase o a esa palabra siempre.

Con los hijos, pasa lo mismo. A veces los padres les escuchamos decir algo, o les vemos hacer algo, y aunque nos chirría, no les corregimos por pereza. Como soy muy dada a la pereza también con los hijos, me he impuesto la disciplina de no caer en ella siempre que sea posible. El otro día, escuché una frase que mi hijo de 10 años le dijo a su hermano de 8 y decidí ejercer esa autodisciplina que acabo de mencionar. El tema era importante. Mucho más, en mi opinión, que decirles que no pongan los codos en la mesa o que cierren la boca para masticar los macarrones.

Veníamos del colegio en el coche y por algún motivo que desconozco, mi hijo de 10 años le dijo a su hermano de 8:

-¡Cállate, hermano! ¡Eres gay!

El pequeño protestó:

-¡No soy gay!

-¡Sí, sí, eres gay!

Ahí quedó la cosa, porque no estaban discutiendo por nada importante, y ni siquiera estaban enfadados, así que cuando callaron le dije al de 10:

-Cielo, tú sabes perfectamente lo que significa ser gay. Lo has visto en las películas, yo te lo he explicado…

-Sí.
-Y sabes que ser gay es una preferencia sexual. Una forma de ser que no es ni mala ni buena, simplemente es ser de una manera, igual que yo soy heterosexual. Mucha gente maravillosa es gay y también habrá mucho imbécil gay, pero la palabra gay, en sí misma, no es un insulto.

Lo siento.

-No, amor, si no te echo la bronca, pero es que te quiero hacer ver lo absurdo que es que tú, que tienes 10 años, que te metes debajo de la colcha cuando los personajes de una peli se dan un besito, digas algo que implica un contenido sexual sin entender lo que verdaderamente significa. Ser gay no tiene nada de malo. Espero que entiendas que esos insultos, como “eres mariquita” “o eres gay” son denigrantes, pero no para tu hermano, sino para todo un grupo de gente que prefiere querer a una persona de su mismo sexo. 

-¿Pero por qué quieren a una persona de su mismo sexo?

-Pues no lo sé, amor. Quizá porque la diversidad sexual es buena para el mantenimiento de la especie, quizá porque el amor va más allá del puro instinto de reproducción. Yo no lo sé, pero lo que sí sé es que ser gay no es un defecto. Tú podrías ser gay, perfectamente y yo te querría lo mismo, así que no vuelvas a usar esa palabra como insulto.

-Vale mamá.

-¿Y tú, pequeñín? ¿Lo has entendido?

El de 8, que estaba escuchando en silencio, pero aún cabreado por el intercambio de palabras con su hermano, nos hizo reír al decir muy serio:

-Sí, mami, lo he entendido perfectamente… Pero no soy gay.


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