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Miss Experiences

El blog de Inés Sáinz

Listas para una sesión en B3B

Nuevos retos: cómo acabar rosa B3B

Cuando me acercaba peligrosamente a los 40, decidí que era el momento de marcar nuevos retos, el primero ponerme seria con el deporte. Hasta entonces, vagoneta total… Mi rutina deportiva no iba más allá de moverme con la bici por la ciudad y perseguir al enano por toda la casa. Ahora soy una enganchada más, es vital para mí empezar el día después de un poco de ejercicio, y después ya afronto lo que me echen, que suele ser mucho y variado… Y me noto que cuando no consigo entrenar al menos una horita me cambia hasta el humor.

Lo que más me gusta es el deporte al aire libre, pero es un lujo que solo puedo darme en determinados momentos del año. Bajo techo he probado varias disciplinas, que van más allá del levantamiento de mancuernas, y todas me gustan. Mis preferidas hasta ahora eran el bikram y el entrenamiento en suspensión TRX, ese ejercicio extraño en el que te cuelgas de unas cuerdas y que parece fácil. Pues no, es un entrenamiento militar que inventaron los Navy Seals para prepararse de cara a sus misiones, y que hace que estires y ejercites hasta el último músculo de tu cuerpo, con sus correspondientes días de agujetas mortales que te hacen caminar como un sumo.

Una rutina de todo menos fácil

Con constancia y pasión, me hice a ello y conseguí soportar las clases de entrenamiento TRX a 40º, ni más ni menos. Ingenua de mí, pensé que después de eso ya no se me resistiría ningún tipo de ejercicio. Estaba equivocada, he encontrado un nuevo reto que me resulta aún más duro: Bike Box Ballet. Un gimnasio diferente con un entrenamiento diferente y un funcionamiento también diferente. Tan diferente que pasaba todos los días por la puerta y nunca me planteé que fuera un gimnasio, sino una bonita tienda de muebles, con sus cristaleras transparentes, sus focos modernos, su madera natural…

Un día Juan, un amigo de Bilbao, me comentó que había abierto B3B Woman Studio cerca de la oficina, y me ofreció probarlo en un día de puertas abiertas que hicieron en mayo. Sorpresa la mía cuando voy a la dirección anotada y veo que es la ‘tienda de muebles’, y la cara de sorpresa no se me pasó hasta que volví a casa. Para empezar, el local es alucinante. Todo es amplio, luminoso, ventilado, con una sala de entrenamiento gigante que acoge las tres actividades: bicis, sacos de boxeo y barras de ballet. Los vestuarios parecen un set de maquillaje de cine, con espejos súper iluminados y unas instalaciones cuidadas hasta el último detalle: taquillas que funcionan con código (fuera monedas y llaves que no sabes dónde guardar luego), secadores y planchas GHD, toallas y otros enseres de cuidado personal… ¡Si tiene hasta discos desmaquillantes y bastoncillos!

¡Pedazo de instalaciones de B3B!

Pero la sorpresa mayúscula, desde luego, fue probarlo. Juan ha tenido la brillante idea de juntar tres disciplinas con aires neoyorquinos en una sesión de 45 minutos: 15 minutos de bici – 15 de boxeo – 15 de ballet. Tienes que dar el máximo en cada una de ellas, con el fin de quemar, endurecer y estilizar. Un combo magistral que acelera desde tu metabolismo hasta tu energía para el resto del día.

Aunque el primer día creí morir. No sé si fue por la intensidad inesperada del ejercicio o por el desconocimiento del método. Claro, te subes a la bici y te vienes arriba porque eres una experta yogui TRXiana y puedes con todo, sin pensar que luego al bajar tus piernas estarán como un flan y aún tendrán que soportar dos asaltos más, nunca mejor dicho. Lo que se hace sobre la bici no es una clase de spinning al uso, va más allá: con mancuernas, con  coreografías, sin descanso. Las monitoras, que son todas ideales, mantienen siempre el buen rollo y te animan para que no te relajes ni un minuto. ¡Menuda marcha tienen! Da igual la hora a la que vayas, ellas siempre te ofrecen su sonrisa y un saco de ánimos que van repartiendo a diestro y siniestro. Súper fans de ellas y de todo el equipo, incluyendo a Juan, que además es el único chico en este nuevo universo de mujeres.

Una clase colectiva... ¡A mover el body!

Acabado el pedaleo, pero sin parar el ritmo, nos trasladamos hasta el ring corriendo, saltando o bailando como pulpos, porque de verdad que las piernas fallan. Te plantas ante el saco con tus guantes rosas y practicas varios asaltos y ejercicios de suelo. Es mi parte favorita, sacudir sin piedad al saco, que adopta la forma de seres a los que de buena gana les atizaba un buen directo… Madrecita, la de adrenalina que sueltas y lo a gusto que te quedas.

Y te piensas que ya el ballet está chupado, que será algo relajadito. Sí, sí… venga a estirar y contraer esos músculos que sabemos que están ahí, aunque no se les vea, con series de tonificación y abominables abdominales. Encima tengo la manía de ponerme justo detrás de la entrenadora y muero de envidia. He intentado todo tipo de telekinesia para conseguir hacer intercambio de glúteos y que los míos se transformen en los suyos, pero no hay manera, oye…

Acabamos sudorosas y exhaustas, pero satisfechas de nosotras mismas y con un saludable color rosa B3B’, prueba de que lo hemos dado todo. Y así es como el equipo bloguista al completo acabamos enganchadas con este innovador método, con lo que nos gusta a nosotras el color rosa… 😜 Además con su novedoso sistema por bonos puedes combinarlo con otras actividades, sin sentirte infiel a otros centros y olvidándote de engorros de matrículas, altas, bajas… Aquí compras tu bono, reservas tu clase y listo. Un plan redondo para empezar o terminar el día a tope, con música marchosa de fondo que ya no abandona tu cabeza y una sensación de buenrollismo y bienestar que aumenta conforme visualizas el pedazo cochinillo que te vas a zampar nada más salir…

¡Toda una experiencia!

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