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El blog de Inés Sáinz

Lencería: sí, a todas nos ha pasado...

El cajón desastre de la lencería 👙

Si hubiese sabido que el post Sin bragas y en directo iba a suscitar tanto comentario… ¡lo hubiera publicado antes! 😂😂😂😂 Está claro que mi uso de la lencería no ha sido el principal motivo de interés, sino la Inesada con la que comencé mi reinado y el hecho de que casi nadie conociera la historia, ni siquiera mi familia ni amigos más cercanos. Además ese flashback a una época arcaica, donde los medios digitales aún estaban por venir, calma la sed de muchos curiosos que me conocieron después y que no conciben verme de reinona con banda y corona. Unas risas nos hemos echado todos, eso está claro.

Risas y conversaciones interesantes también. Porque a raíz de este tema salió en mi círculo de amigas el temido tópico de cualquier madre al borde del ataque de nervios: la lencería 👙 que llevamos. Todas compartimos el dramón y todas nos preguntamos desconsoladas ¿pero por qué? Pero así es, y a quien no esté puesto en el tema lo ubico rápidamente: el estado de nuestra lencería es desastroso. En nuestros cajones reinan las prendas viejas, gomas cedidas, algún que otro descosido, modelos desfasados, más bien poco encaje y graves problemas de combinación entre sí.

Ay, aquellos maravillosos años en que teníamos conjuntos divinos con el color o la forma de moda, que nos dábamos un capricho sexy solo porque sí, para nuestras parejas o simplemente para nosotras, para sentirnos bien y a gusto. Esos días de vino, rosas y Andrés Sardá… Aún queda algún superviviente que se lamenta entre algodones blanco, negro y nude: “Ay, para lo que hemos quedado” 😣

Andrés Sardá

Andrés Sardá

Evidentemente siempre hay excepciones, y habrá madres super organizadas y voluntariosas que tendrán su cajón impecable y estarán echándose las manos a la cabeza mientras piensan que somos la peor evolución de la raza humana. Pero al menos a la mayoría de las que yo conozco llevar la lencería al día les cuesta Dios y ayuda. Por lo general es un problema de tiempo, o de recursos, o de ganas, o una mezcla de varios motivos o todos ellos a la vez. Además que con la edad y las batallas que va lidiando tu cuerpo nos volvemos más exigentes y tenemos más claro lo que queremos, y precisamente España no es un país para andar exigiendo una lencería al gusto.

Victoria's Secret, Intimissimi, Etam

Victoria’s Secret, Intimissimi y Etam

Sujetadores, por ejemplo. Una odisea dar con tu talla adecuada o con el modelo con el que te sientes cómoda. Una amiga contaba que se acostumbró a no llevar aro durante embarazo y lactancia y que ahora le resulta totalmente imposible sufrirlos. Nos contaba su drama para localizar algo mono y decente, porque hasta hasta hace bien poco era imposible dar con algo que no fuera el modelo visón de lycra, de tetillas puntiagudas, que llevaban nuestras abuelas en los 50. Viva el revival vintage, pero hasta ahí ya no…

A día de hoy ya las firmas se van animando a sacar modelos sin aro, empezando por las más accesibles para el bolsillo, como H&M, Woman Secret, Oysho, ¡incluso Primark! O las casas de corsetería de toda la vida, como Gisela, Selene o Playtex. Y por supuesto las más influyentes en moda, como Intimissimi, Étam o la casi aspiracional Victoria’s Secret.

Alma Bloom

Alma Bloom

A ellas se le suma una cantidad indecible de nuevas marcas que surgen para ofrecer una alternativa distinta, moderna y asequible, entre las que figura mi vecina y preferida Alma Bloom. Por tenerla al ladito de casa y por ser marca española en crecimiento, está siempre en mi mente cuando trato de renovar lencería, el caso está en que casi siempre queda todo en un intento.

A nuestros niños no les falta de nada y en cuanto vemos un agujerito en el calcetín no dudamos en buscar reemplazo, pero ese es otro de los motivos: nuestro pensamiento único dirigido siempre a nuestros retoños. Tendríamos que echar un poco la vista atrás y recordar lo que siempre decían nuestras santas madres: “Nena, la ropa interior siempre limpia y en condiciones, y en el bolso una muda por si te pasa algo y te tienen que llevar al hospital”. Anda que si las pobres viesen nuestros cajones desastres…

¡Ay de nuestras madres!

Y por supuesto, no te olvides de visitar mi colección de Inesadas:

– En los entresijos del tiempo

– A por los 50 y más allá…

– Matarraña, la comarca más bonita de España

 

 

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