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Miss Experiences

El blog de Inés Sáinz

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Amigos, compañeros y un Grand Vintage

La semana pasada tuve un feliz reencuentro con compañeros y amigos en la presentación de los nuevos Gran Vintage de la maison Moët & Chandon. Pero lo que más ilusión me hacía no era descubrir en primicia, en la boutique de Louis Vuitton de Madrid, las características de este espléndido champagne, sino volver a juntarme con este gran equipo. Y es que aunque mi pasión por la gastronomía como buena vasca la llevo en la sangre, mi idilio con el champagne empezó hace casi diez años, cuando el grupo LVMH y su equipo de Moët Hennessy entró en mi vida. Siempre recordaré que durante los diez primeros meses y gracias a un maridaje asombroso, nuestra dieta básica fue a base de jamón ibérico y champagne de ruta por las ciudades de España.

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Me vestí para la ocasión con un vestido rojo de estrellas de la colección Pati Conde by Dandara. Sólo un reducido grupo de amigos de la casa pudimos catar junto con Amine Ghanem, enólogo de Moët & Chandon, el 73º Gran Vintage 2009 de esta archiconocida maison de champagne. Nos contó que la cosecha de 2009 fue excepcional y que desde 1996 la proporción de Pinot Noir no había sido tan alta en los Grand Vintage. El resultado, nos dijo, es comparable a un hombre maduro, interesante, complejo y carismático. Mientras tanto yo pensaba, es más fácil elaborar un Grand Vintage que encontrar este tipo de hombres 

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A pesar de que mis genes vascos son obvios por mi gran nariz, me cuesta la vida sacar las notas de cata. Así como con los perfumes identifico perfectamente cada aroma, con los vinos soy incapaz. En esta ocasión detectaba notas tostadas pero poco más. Amine me dijo que eran de sésamo y almendras pero la vainilla también presente, no fui capaz de apreciarla. Las notas de frutos jugosos como melocotón y albaricoque; y florales, a rosas y peonías, se me resistieron absolutamente.

En boca con el maravilloso maridaje creado por los chicos de Le Brillo todo era más fácil. Miel, especias y pomelo rosa, casaban a la perfección en nuestros paladares y eran más fáciles de detectar.

El nº 42 de la colección Grand Vintage Rosé, creo que me gustó aún mas porque sencillamente los champanes rosados me resultan chispeantes, divertidos y súper femeninos. Y me fascina su color. Éste en concreto es realmente delicioso, alegre y elegante.

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Los entendidos me dicen que es cuestión de catar, catar y volver a catar para desarrollar la nariz y el paladar. Yo lo intento con todas mis ganas porque el mundo de los aromas y los sabores, me fascina. Pero nada, me declaro medio nula. Así que no me queda otra que dejarme llevar por los amigos expertos que me rodean y disfrutar con ellos de mis burbujas favoritas.

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