*

mujerHoy

Adictas al amor

El blog de Personal Lover

conocer-suegros

Papá, mamá, os presento a mi novio

Quizá seas una de esas mujeres que estas Navidades vaya a dar ese paso que lleva meses –si no años– intentando evitar: presentar su nuevo novio a la familia. Te acompaño en el sentimiento. Porque si hay una prueba de fuego en una relación es ese momentazo en que unos y otros se ven las caras por primera vez.

Ahí está esa madre que en vez de ojos tiene un escáner de rayos X que, en cuestión de segundos, le permite averiguar hasta si la ropa interior que lleva el muchacho es de su gusto. Y ese padre que lo mismo le dice “si tratas mal a mi princesa te mando al clan de los Miami” como que le da las gracias y unas palmaditas en la espalda por “cargar con el mochuelo”. La gran familia española en todo su esplendor.

Yo recuerdo perfectamente el día que conocí a los padres de mi ex Luis. Fue en una comida con toda la parentela en la que el plato principal era un pastel de carne que nada más verlo, por un trauma infantil que no viene al caso, me entraron sudores fríos. Obviamente la opción de rechazarlo era impensable y opté por engullirlo ayudada por unos buenos lingotazos de vino. Al cabo de un par de tragos mi “suegro”, con la solemnidad de un brindis, dijo: “¡madre mía cómo bebe esta chica!”. Un comienzo que no presagiaba nada bueno. Y así fue. La historia duró varios años pero su madre nunca dejó de mirarme como a esa “nuera” que no desearías ni a tu peor enemigo. Y me consta que en su casa me siguen recordando como “aquella novia que bebía como un cosaco”. Ya saben, la primera impresión es la que cuenta.

Pero, para ser sincera, peor que presentar a tu chico en sociedad es que él conozca a los tuyos. El abuelo roncando en el sofá, la foto de tu primera comunión en la mesa camilla, ese cordero que no hay quien se lo coma, el cuñado dando las máximas, la sidra El Gaitero, la sobrina gótica, los villancicos de tu madre… Todo eso forma parte de tu vida y es posible que hasta te guste (en pequeñas dosis), pero el riesgo de que al día siguiente tu novio se vaya a por tabaco y no lo vuelvas a ver es algo con lo que hay que contar. Piénsatelo bien, todavía estás a tiempo.


Además…

¡Con lo bien que se vive sola!
Qué hubiera sido de mi vida si…
¿Por qué amamos las citas a ciegas?

 

|

Comentarios