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Adictas al amor

El blog de Personal Lover

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El (bendito) novio del instituto

Hace un año fui testigo de la boda de mi amiga Ana con Martín. La verdad es que, como mínimo, merecía que me pusieran un piso pero entiendo que, con los gastos, su economía no estaba para semejante dispendio. A la entrada de la iglesia, el novio esperaba a su futura esposa con una sonrisa de oreja a oreja y la actitud del atleta que ha llegado a la meta en primera posición. Al pasar a su lado me dio un beso y me dijo al oído: “lo hemos conseguido”. Y no le faltaba razón, porque sus dos décadas de noviazgo han dado para mucho. Tanto como para varias rupturas, otras tantas reconciliaciones, conatos de boda (con otros) y alguna terapia. Y conmigo por testigo, celestina, mediadora, encubridora y no sé cuántas cosas más.

Es lo que tiene casarse con el novio del instituto. Son pocos los que pueden presumir de esa hazaña –porque lo es– pero cada vez conozco a más gente que, en la madurez, ha vuelto a caer rendida ante una pasión de juventud. Algunos se casaron, fueron padres, se divorciaron, se entregaron a la soltería y, por obra y gracia de Facebook, cayeron en la cuenta de que aquel adolescente con el que descubrieron el mundo era el gran amor de su vida. En ocasiones, aunque me cueste reconocerlo, las redes sociales también se merecerían un monumento…

Me puse a pensar en todo esto cuando leí en el periódico que el famoso cantante inglés Ed Sheeran, de 26 años, se ha comprometido con Cherry Seaborn, su “íntima amiga del colegio”, con la que empezó a salir en 2015 y con la que se casará en breve. Es más, ha anunciado que cuando pase por la vicaría dejará la música en un segundo plano para disfrutar del matrimonio y los hijos.

Eso es un marido y lo demás son tonterías. Porque el pelirrojo Sheeran ha hecho lo contrario de lo que suelen hacer las celebrities, que cuando rozan la gloria mandan a paseo a la pareja de toda la vida –la que les apoyaba cuando no eran nadie– para liarse con la estrella de turno. Pero él, justo cuando empezaba a acumular grammys, volvió a sus orígenes. Sus críticos dicen que sus canciones son una ñoñería pero tal vez estemos ante el último romántico…


 

Además…

¿Compañero de trabajo y pareja? No, gracias
¿Qué he hecho yo para merecer un novio famoso?
¡Quién tuviera 18 años y fuera Amaia!

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