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Las celebrities también hacen ghosting

¿Qué invento ha cambiado el mundo? El fuego, la rueda, la imprenta, la penicilina y un montón de cosas más. Y todo eso es verdad, pero si le hiciéramos esta pregunta a un grupo de millennials muchos responderían “las aplicaciones para ligar”. Porque desde que hace más o menos un lustro aparecieron los Tinder y compañía nada ha vuelto a ser lo mismo. Cuéntale a una veinteañera que jugabas todas tus cartas el sábado por la noche apostada en la barra de un bar y con las pinturas de guerra puestas y te mirará como si acabaras de aterrizar de otro planeta.

Al principio estas aplicaciones eran como un novio nuevo: todo ventajas. Pero pronto descubrimos que también tenían su lado oscuro y podías ser víctima de un “ghosting”, un “benching” o un “zombing”. Un “ghosting” (de “ghost”, “fantasma”) viene a ser que el muchacho, en el punto álgido de la aventura amorosa, desaparece como si se lo hubiera tragado la tierra.

Y parece que hay mucho aficionado a ‘Cuarto milenio‘ porque, según un estudio realizado por la empresa británica de investigación YouGov, un 11% de los encuestados admitía haberla practicado en alguna ocasión. ‘Benching‘ (de “bench”, “banco”) significa que pasas de titular indiscutible a chupar banquillo. El símil deportivo no deja lugar a dudas. Y el “zombing” (de zombi), no es ni lo uno ni lo otro. Vamos, que ése que dabas por muerto regresa de vez en cuando al mundo de los vivos y te tiene permanentemente en un “ay”.

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“Nuevas formas de crueldad romántica” lo bautizaron los expertos en relaciones 3.0. Pero bien mirado este tipo de espantadas son tan antiguas como el “me voy a comprar tabaco”. Un poco menos traumático, admitámoslo, pero igual de perverso. El actor Daniel Day Lewis, ahora nominado a los Oscar por su papel en ‘El hilo invisible‘ fue un adelantado a su tiempo cuando recurrió a las tecnologías –concretamente, a un fax– para abandonar a su pareja, la actriz francesa Isabelle Adjani, entonces embarazada de un hijo suyo.

Charlize Theron dejó de coger el teléfono a Sean Penn al enterarse de que le era infiel y Russell Brand solicitó el divorcio a Katy Perry a través de un WhatsApp. El cantante Joe Jonas plantó a Taylor Swift por el móvil y Chenoa supo que lo suyo con Bisbal había acabado viendo la televisión. Y hace unos días el futbolista Jesé, estrella del Real Madrid en el pasado, rompió con su novia y madre de su hijo rizando el rizo: vía comunicado subido a Instagram.

“Los ricos también lloran” dice el refrán, pero ya se sabe que los refranes son (casi) siempre muy sabios. Y “mal de muchos, consuelo de tontos”, también funciona…


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