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Cómo descubrir si tu novio será un buen padre

La semana pasada recibí varias invitaciones para celebrar el día del padre. Hace años, por estas fechas, me convocaban para festejar el fin del invierno, la llegada de la primavera, alguna despedida de soltera o la aventura de mudarse a otro país –ya saben, los estragos de la crisis–, pero ahora solo requieren mi presencia para hacerle la ola a unos cuantos papás. Ésta es la prueba inequívoca de que me estoy haciendo mayor.

Hace mucho tiempo, cuando apenas éramos unas adolescentes, mi amiga Ainhoa me dijo: “Yo quiero tener muchos hijos y cuando conozca al hombre adecuado para ser el padre lo sabré”. A mí aquello me sonó a ciencia ficción. Yo solo tenía neuronas para pensar en qué me iba a poner el sábado por la tarde y mi compañera del colegio ya me hablaba de alumbrar una familia numerosa. A día de hoy, sigue casada –espero que felizmente– y tiene cuatro hijos, así que celebra el día del padre tirando la casa por la ventana.

Este año me quedé sin excusas y acudí con las mismas ganas que debía tener el día de la selectividad. Pero decidí darle la vuelta a la situación y tomármelo como trabajo de campo. La pregunta era la siguiente: ¿cómo reconocer a ese hombre que el día de mañana será un buen padre? Porque a estas alturas si hay algo que ya sabemos es que se puede ser una pareja estupenda pero un progenitor desastroso.

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“Aunque a veces nos equivocamos, es mucho más fácil intuir quién no lo será”, explica una conocida que de esto sabe latín. “Si es desorganizado, flojo, perezoso… ¡olvídate! O al menos asume de antemano que el peso de los hijos va a recaer en ti. Tal vez con un niño pueda pero con dos, imposible. Y será de los que cambia un pañal y se enteran en varios kilómetros a la redonda”, añade. “Los intelectuales son imposibles. Se creen que están llamados a desentrañar las grandes incógnitas de la humanidad pero se les hace bola abrir un potito”, afirma otra que tiene dos niños pero todavía sigue buscando al padre perfecto.

“Descarta al modelo yuppie de los 90; a los hijos no se los cría por videoconferencia”. “Los narcisistas y egocéntricos tampoco”. “Los bohemios recalcitrantes menos”. Y entonces, ¿hay alguno que lleve escrito en la frente “voy a ser un buen padre”? “Tanto como eso no, pero como te dije hace años, lo reconocerás. Yo lo hice”, me recuerda Ainhoa dejándome sola ante el peligro.


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