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Tú y el sexo

El blog de Valérie Tasso

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¿Qué es la amatoria (el “Ars Amandi”) y para qué sirve?

A las lectoras más avezadas en la literatura latina, lo de “Ars Amandi” seguro que les suena a algo y es que, ese título, “el arte de amar” o “el arte de la amatoria” es el que eligió Ovidio para publicar, en los alrededores del siglo I, su obra más célebre (con permiso de “Las metamorfosis”).

La intención de esta obra recae en determinados elementos que se incluirían en lo que podríamos llamar “educación sexual”, y tiene una función didáctica llena de inteligencia e ironía, si bien, no por, ello renuncia a ser escrita, pues Ovidio es un poeta, bajo las exigencias de métrica y rima (¡qué raros eran esos antiguos latinos que, además de saber de verdad dar consejos, hasta tenían que saber escribir…!), Pues bien, eso que hemos llamado “determinados elementos” y que expresan la intención de la obra, son los que conforman el concepto de lo que, hoy, entendemos en sexología por “amatoria” o, directamente, por “Ars Amandi”.

Ovidio, en su obra dividida en tres partes (las dos primeras dirigidas a los hombres y la tercera, publicada después, dirigida a las mujeres), aborda cuestiones referentes a la seducción y el encuentro de los sexos (los lugares, las maneras, las virtudes del otro y los tratos afectivos), cuestiones referentes a la interacción sexual, pero también aborda cuestiones referentes a la consolidación y mantenimiento del vínculo afectivo. Es decir, el “Ars amandi” de Ovidio, en cuanto libro en sí, nos habla de las recomendaciones que el poeta realiza sobre algo que va mucho más allá de la obra; las particularidades y maneras de sentir, comprender y expresar nuestras múltiples y diversas formas de amarnos en cuanto seres sexuados que se atraen, se seducen y sienten afectos. Eso que acabo de escribir es el concepto de “amatoria”. Y como concepto, es capital para comprender y abordar lo que es un humano sexuado, su deseo y sus formas de establecer vinculaciones afectivas a partir de ese deseo.

 

La amatoria es un arte y gracias a ella, se puede aprender a amar

Así que la “amatoria” es algo de una enorme complejidad y amplitud que, al estar muy por encima de los comportamientos o técnicas de “a(pareja)miento”, representa un valor cultural de nuestra capacidad erótica. Es un valor, puesto que es algo que nos agranda y nos permite desplegarnos en cuanto seres humanos que, no sólo aman, sino que pueden aprender a amar y es una cultura, pues es dependiente de las “maneras” culturales que tenemos de sentir y expresar nuestros afectos.

Por lo tanto, el “Ars Amandi” es una “techné”, en el sentido empleado por los antiguos griegos (de manejo efectivo y de arte), es decir, es un conjunto de “técnicas” (son unos “modos” y “maneras”) que contienen en sí mismas la expresión de su belleza y el sentido de las mismas (es un arte)… Nada que ver con lo que, ahora, entendemos como técnica que es un simple procedimiento efectivo de utilidad. El hecho de que la amatoria sea un auténtico arte supone que nunca está cerrada, que crece con nosotros en nuestra biografía y nuestra sexualidad, que siempre puede ensancharse (y a nosotros con ella) desde sus potencialidades.

La amatoria es fundamental en la educación

Siempre podemos aprender a besar mejor, siempre podemos aprender a comprender mejor los afectos propios y del otro, siempre podemos aprender a dar mejor forma a quien no tiene amatoria o la tiene “arisca”. Por eso es fundamental en el tratamiento educativo y funcional que puede prestar y presta la sexología.

Pero, insisto, no se trata de una serie de simples técnicas que ahora se publicitan en los manuales de autoayuda (tipo “guía del amante infalible”), equiparables al manual de instrucciones de una tostadora, sino que es saber desplegar el talento de cada uno, para encontrar en las formas sentimentales de nuestro erotismo, su belleza, su sentido y nuestra grandeza. Quizá por eso, Ovidio escribió también su obra en verso. Y es que de dar forma a nuestros amores se trata, nada más y nada menos.


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