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Tú y el sexo

El blog de Valérie Tasso

Un hombre, preocupado por su salud

La salud del pene

El pene suele ser un “chivato” agradecido del estado de salud propio y del organismo en general, y además lo es porque, contrariamente a lo que sucede con la vagina, está expuesto y su propietario le suele prestar mucha atención. Así, cualquier cambio de comportamiento funcional, síntoma patológico o cualquier variación en su aspecto y anatomía, suele ser rápidamente detectado lo que facilita los mecanismos de intervención. En estas líneas, nos vamos a ocupar someramente y en exclusiva de él (dejaremos los “testiguillos”, es decir, los testículos y otras áreas de los genitales masculinos para entregas posteriores).

El pene necesita prevención y respeto

Para empezar, diremos que la prevención frente a posibles problemas en el pene es básica: basta con lavarse bien, utilizar el preservativo cuando la situación lo requiere y perder el pudor a consultar dudas o inquietudes cuando éstas se presentan… Y, claro, está evitar en lo posible utilizarlo sin el debido respeto hacia él y los demás. Lo de lavarse bien es algo de Perogrullo pero que no parece estar al alcance de todo el mundo; el pene, si no está circuncidado (es decir, si todavía conserva el prepucio que rodea al glande), debe asearse de manera que el glande quede al descubierto (es decir, con el prepucio bajado) de manera que la corona del glande quede al aire para poder limpiar por debajo de ella. Esto es importante porque es allí donde se acumula una sustancia blanquecina conocida con el nombre de “esmegma” (básicamente, residuos epiteliales y secreciones) que, si no se retira convenientemente, puede acabar acarreando problemas infecciosos como la balanitis. El esmegma suele avisar de su presencia, pues tiene un fuerte olor característico, pero en ocasiones, cuando la cantidad es ya significativa o está seco, no basta con pasar descuidadamente el jabón sino que su completa retirada requiere un poco de esfuerzo y atención. Tan importante es asear esa zona convenientemente como secarla bien después; el exceso de humedad puede asimismo provocar la proliferación de hongos, levaduras y bacterias que acarrean, también, problemas infecciosos.

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Los problemas funcionales del pene nos indican que hay problemas en algún otro lugar del organismo

Los problemas funcionales más frecuentes del pene son la disfunción eréctil y, con mucha menor frecuencia, el llamado “priapismo”. El primer caso, perfectamente conocido por muchos, más de los que dicen no haberla experimentado nunca, consiste en que de forma puntual, recurrente o continuada, el pene no alcanza la erección. En la inmensa mayoría de casos, esa disfuncionalidad del pene no indica que pase nada en el pene, sino en algún otro lugar del organismo… y en la inmensa mayoría de estos casos es en el entendimiento donde se produce el cortocircuito. Esta constatación no debe en ningún caso descuidarnos de averiguar que no existan otras causas, especialmente cuando esa disfunción eréctil es recurrente; problemas coronarios o la diabetes también pueden producir ese síntoma, así como la edad y el uso de ciertos fármacos.

¡Cuidado con la fimosis!

Entre los problemas anatómicos más frecuentes relativos a la piel y concretamente al prepucio, nos podemos encontrar con la fimosis, que consiste en la dificultad para retraer sobre el glande el prepucio. La afectación retráctil es muy frecuente en niños no por motivos patológicos sino por la inmadurez del órgano y, normalmente, se soluciona por sí sola entre los tres y cuatro años de edad pero requiere atención si se mantiene más allá de esta edad o si aparece súbitamente a cualquier edad. Su solución suele ser quirúrgica y ambulatoria y el mayor peligro sea quizá la “parafimosis”, en la que se produce un estrangulamiento en la base del glande por la presión del prepucio que puede requerir una intervención urológica rápida. También es preocupante la fimosis cuando afecta de manera severa de forma que impide la posibilidad de orinar por ocultamiento total del glande bajo el prepucio.

Algunos problemas a tener en consideración debidos a ETGs

Las ETG (enfermedades de transmisión genital) también afectan de muy diversas maneras al pene; desde la aparición de verrugas o condilomas (normalmente causadas por el virus del papiloma humano) a ulceraciones (en el caso, por ejemplo, del herpes genital), pasando por uretritis (inflamación de la uretra que produce dolor y quemazón al orinar y secreciones). Los tumores de distinta consideración también pueden generarse en el pene. Entre las infecciones por hongos, la más frecuente es la balanitis o la balanopostitis a las que ya les dedicamos un artículo.

Los traumatismos del pene

Y de lo que tampoco está exento el pene, y por concluir, es de traumatismos o de los problemas traumáticos entre los que destacaremos la “Enfermedad de la Peyronie” (o “induración plástica del pene”) que hace que, por causas que siguen sin conocerse, se forme una banda fibrosa en los cuerpos cavernosos del pene de forma que éste adquiere en erección una pronunciada curvatura en cualquier dirección.

Valérie Tasso


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