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Taller de Lectura

El blog de Mara Malibrán

Jenny Offill. Departamento de investigaciones

Naufragio y rescate de un matrimonio moderno

Al final, es tan importante lo que se cuenta como la forma de contarlo. En definitiva, cómo se escribe lo que se quiere decir. En ese equilibrio entre la historia y la forma de narrar se oculta la buena, mediocre o mala literatura. La americana Jenny Offill en su libro, Departamento de especulaciones (Edit, Libros del Asteroide) nos zambulle en esta novelita corta, que se lee de un tirón, en un ejercicio novedoso y muy actual de la forma de narrar: no leemos un texto largo y concadenado, sino una sucesión de párrafos, llenos de ironía y de humor, en los que se mezclan los hechos con las reflexiones y las citas varias. Si vivimos a golpe de twiter, mensajitos, zappings, ¿por qué no llevar esta inmediatez compulsiva a la literatura, a la manera de narrar? Esto precisamente es lo que ha hecho Jenny Offill con este libro, que fue aplaudido como uno de los mejores del año por The New York Times.
La historia que esta profesora de escritura del Brooklyn College nos cuenta es bien conocida: una pareja se enamora, se casa y se enfrenta a su primer hijo, y todo lo que eso conlleva; llega la rutina, el desamor, la infidelidad, la separación y, finalmente,….el reencuentro.

Una radiografía de los usos amorosos del mundo de hoy. Narrado en primera persona, casi testimonial, Offill nos zambulle en su peculiar forma de contar.
A continuación, una selección de frases que nos permiten hacernos una idea del viaje del amor al desamor y vuelta que cuenta la autora.

EL DESEO
“Mi plan consistía en no casarme nunca. En vez de casarme iba a convertirme en un gigante del arte”.

EL ENAMORAMIENTO
“Cuando nos conocimos yo tenía un tos persistente. La tos del fumador. Justo después de casarnos la tos desapareció.”

LA CONVIVENCIA
“Qué has hecho hoy, preguntabas al llegar del trabajo. Y yo tenía que ingeniármelas para inventarme una anécdota de la pura nada.”

“Mi agente tiene una teoría. Dice que todos los matrimonios son una chapuza. Incluso los que desde fuera parecen razonables, por dentro se mantienen en pie con chicle, cuerda y alambre.

YA SOMOS TRES
“Querida familia: Es el año de las chinches. Es el año de la no música. Es el año en que hemos cumplido cinco y treinta y nueve y treinta y siete. Es el año de la Mala Vida.”

“¿Sabes qué tiene de punk el matrimonio? Ni idea ¿Sabes que tiene de punk el matrimonio? Los vómitos y la mierda y los meados.”

LA INFIDELIDAD

“¡Te has follado a una niña! ¡Es una puta niña!

“De noche están en la cama cogidos de la mano. Es posible que la esposa, si actúa con el suficiente sigilo, le dé una mano al marido mientras con el dedo de la otra lo manda a tomar por culo.”

“¿Podría existir un universo alternativo en el que la esposa y la chica pudieran llegar a ser amigas?… La historia del hombre casado que siempre parece estar triste, la esposa que lo trata mal y la chica que dice, “lo único que hice fue enviarle música”

“El único amor que sentimos como verdadero es el que está condenado al fracaso (Dato curioso)”

LA SEPARACIÓN

“Un día en el Pequeño Teatro de los Sentimientos Heridos, el marido anuncia que le gustaría probar una separación”

LA RECONCILIACIÓN
“Mi hermano solía pedirles a los pájaros que le perdonasen; parece una estupidez, pero es lo adecuado. (Así que al menos pídeselo a los pájaros. Pídeselo a los putos pájaros.)”

Eduardo Galeano. El cazador de historias.

Eduardo Galeano. El cazador de historias.

LA VUELTA DEL CAZADOR DE HISTORIAS

Pensábamos que ya nada nuevo surgido de su alma, íbamos a poder leer. Y de repente, Siglo XXI, la editorial donde siempre publicó, edita este libro El Cazador de Historias, de quien fue, uno de los grandes buscadores de relatos, de justicia, de hermandad de este siglo y del pasado. Este último libro de Eduardo Galeano, escrito poco antes de morir, como el de la americana Jenny Ofill, se lee a saltos, permite navegar, pero de forma más indolente; ir de una historia a otra, no hay hilo conductor, porque el uruguayo fue uno de los reyes, ya lo hemos dicho, de la brevedad, de la brevedad intensa, fustigadora, deslumbrante.
Eduardo Galeano, que ya no estás con nosotros, que donde quiera que estés.. la belleza te bendiga. Ahí va uno de sus certeros dardos,

“Diagnóstico de la Civilización
En algún lugar de alguna selva, alguien comentó: Qué raros son los civilizados. Todos tienen relojes y ninguno tiene tiempo”

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