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Taller de Lectura

El blog de Mara Malibrán

Una madre muy libre

“Hay que tener un hijo de cada hombre al que se ama”, Else Kirschner en ‘Tú no eres como otras madres’.

(‘Tú no eres como otras madres’. Angelika Schrobsdorff, – Ed. Periférica y Errata Naturae)

Escribir sobre la propia madre implica un delicado ejercicio de introspección, sea cual sea el nivel de fantasía que impregne la memoria. La escritora alemana Angélika Schrobsdorff publicó ‘Tú no eres como otras madres’ 40 años después de que esta hubiera fallecido. ¿En qué era diferente Else Kirschner de las otras madres de la burguesía alemana de los años 20? Angélika, su hija, proporciona el primer dato: “En un mundo de autoengaño, disimulo e hipocresía, Else era tan auténtica y elemental como puede serlo una criatura de la naturaleza, y al mismo tiempo tenía un pensamiento agudo, más ágil, rápido e independiente que las mujeres de su época”. Sabremos de su rebeldía y de su boda con Fritz, un intelectual goy (en yiddish, no judío). El matrimonio es feliz hasta que Else descubre que su marido la engaña. En lugar de asumirlo o divorciarse –y aquí radica una de las claves de por qué no es como otras madres–, Else decide seguir el ejemplo de su marido. Un matrimonio abierto, con dos amantes sucesivos. Primero, Hans, padre de su segundo hijo; luego llega Enrich, el padre de Angélika, que comenta: “Nunca sabré como Else logró arreglárselas con los tres hombres ni como repartía sus favores entre ellos”.

La familia funciona impecablemente, porque Else, aunque no es como todas las madres, sí lo es en el amor que siente por sus hijos. Los hermanastros viven felices pero ignorantes del “gran secreto, del terrible secreto de que eran judíos”. Hasta que llegan el Tercer Reich, la huida a Bulgaria y el desencuentro entre madre e hija. La última parte de esta formidable novela son las cartas que Else escribió en Berlín, antes de morir: “Ser libre y autónoma son cosas que a una no le decepcionan nunca. Ojalá lo hubiera sabido antes. Los matrimonios suelen fracasar por algún motivo, y saber entonces caminar por sus propios pies es la salvación para la mujer”. Lúcida hasta el final.

(‘Desde la sombra’, DE J. J. Millás (Seix Barral). Ed. Seix Barral)

Fantástica:

Quizás la forma de leer el propio deseo consista en entrar en un armario (¡qué mejor parábola del útero materno!) y, a falta de psicoanalista, entenderse con un fantasma, que no es más que la réplica de uno mismo. Es lo que hace Damián Lobo, un tipo bondadoso, golpeado por el capitalismo salvaje, quien, tras muchos años en una empresa, es despedido sin contemplaciones. Un día, comete un pequeño hurto en unos almacenes y se esconde en un armario que se vende, y va a parar a la habitación de una pareja.

Damián comienza a ver por los oídos el runrún de la familia y descubre que ha encontrado su lugar en el mundo. Como en las salsas mal ligadas, en la familia hay un ingrediente que no casa, tan tóxico como el sistema que protege, y Lobo decide arreglar la receta. Para Millás no hay nada más extraño que la realidad, y la forma de mirarla configura su literatura.

En esta novela da un giro de tuerca. Sin salir de ese mundo de extrañamiento, ha construido una fábula moral de contenido político y una delicada historia de amor.

(‘Gatos Ilustres’, de Doris Lessing Ed: Lumen)

Observación:

“Es fascinante el nacimiento del primer gatito, el momento en que, al aparecer en su envoltorio de celofán blanco, la gata lo retira con la lengua, muerde el cordón, se come la placenta, y todo de forma perfecta, actos realizados por ella misma por primera vez”. Este texto está extraído de ‘Gatos Ilustres’, de Doris Lessing (Lumen). Lessing vivió rodeada de gatos, desde niña en Zimbabue hasta su vejez en Londres.

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