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Taller de Lectura

El blog de Mara Malibrán

Historias de la maldad femenina

“Resumiendo, soy mujer, fui escritora, tuve una hija y viví un tiempo en la cárcel. ¿Qué aprendí? Oír, ver y callar. Oír, ver y callar”. La Escritora a su marido, en Los días iguales de cuando fuimos malas.

Desde que Eva mordió la manzana y Pandora destapó la caja de los truenos sobre la humanidad, la mitología sobre la maldad femenina continúa alimentando la literatura. En este caso, afortunadamente para bien, al margen del tópico del machismo. La historia de esta novela se desarrolla en un escenario tan intenso como real: el módulo femenino de la cárcel de A Lama, cerca de Vigo, donde coinciden cinco mujeres, cuatro de ellas presas por diferentes delitos y la quinta, Laura, funcionaria de prisiones, que “siente que lo único que la distingue de las mujeres a las que custodia es que sus maldades no están contempladas en el Código Penal”.

Margot, puta del casco viejo de Vigo, gitana desterrada por los suyos, piensa cómo habría sido su vida si no hubiese sido gitana y mujer. Sor Mercedes, personaje inspirado en la sor María de los años 80, esterilizó a 35 mujeres y robó 52 bebés. Valentina Carabonita, camella colombiana, detenida, como tantas, en la frontera cuando pasaba droga.

(Los días iguales de cuando fuimos malas. Inma López Silva. Editorial Lumen)

Y la quinta, Inma. Bipolar, de familia acomodada, acusada de homicidio en grado de tentativa inacabada, a quien todas llaman la Escritora, es quien narra las historias de las cuatro mujeres y a su vez cuenta la suya en primera persona; gracias a su condición social, consigue que se le reduzca la condena y, sin embargo, de todas ellas es la única que confiesa tener instintos asesinos. La autora de la novela presta su nombre a la Escritora, juega con el lector y le sumerge así en la metaficción. Novela poliédrica, interesante, que da la vuelta al mito de la supuesta malignidad femenina y evidencia finalmente cómo la sororidad, la solidaridad entre mujeres, es una auténtica necesidad existencial.

Intensa: La sacudida


(Fernando Goitia, ediciones B)

Tanto la portada como el título de esta espléndida novela transmiten que estamos ante un thriller. La historia transcurre en la Managua desolada por el huracán Mitch, donde Miguel, un periodista vasco con falsa identidad, salva la vida de Julio, exguerrillero sandinista reconvertido en sicario. Tras los primeros capítulos, en los que el autor nos sumerge, con gran destreza, en un paisaje épico y demoledor, la dimensión psicológica aflora, los personajes desvelan su pasado y se deslizan irremediablemente al enfrentamiento. Magnífico relato que habla de la desilusión revolucionaria, la culpa y la violencia.

De culto: Franziska Linkerhand


(Brigitte Reimann, Errata Naturae)

“La pareja ya no tan joven, aún de la mano, aún feliz sobre su cama exigua pero limpia, en ese cuarto al que ingresa el amor con ligero aleteo”. Franziska, quien así se expresa, es la protagonista de esta formidable novela. Una arquitecta fascinante y contradictoria, que madura y se va desmoronando existencialmente en un país, la desaparecida República Democrática Alemana, que se cierra al mundo occidental. Un relato expresionista, intenso y provocador, que exige del lector ese esfuerzo, esa atención concentrada que requiere siempre la buena literatura.

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