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Taller de Lectura

El blog de Mara Malibrán

Pastoureau

Dime qué color te gusta y te diré…

“A negro, E blanco, I rojo, U verde, O azul: vocales 
algún día diré vuestro nacer latente” sentenció Rimbaud en su soneto “Vocales”. 

colores

Nos lo recuerda Michel Pastoureau en un libro memorable, “Los colores de nuestros recuerdos”, editado por Periférica. Un ensayo, un libro de recuerdos, una novela a veces, otras el diario de un erudito. Pastoureau es un intelectual francés de esos que solo existen en el país vecino, bien trabajado por la cultura y la Ilustración.

Un especialista en colores, ¡qué delicia!, con una vasta obra editorial a sus espaldas. Un escritor que ha dedicado un libro al color azul, (“Azul, historia de un color”), e incluso, elaborado un diccionario y una breve historia de los colores.
A partir del rojo, del azul, del verde, del amarillo y así hasta recorrer el arco iris y toda la gama cromática, el autor nos sumerge en la moda, en la pintura, la literatura, filosofía, además de hacer de cicerone en un amplio recorrido por la historia de Europa.

Un lugar estelar ocupa en su libro el color verde, a él le dedica todo un capítulo. Lo que desconocíamos de esta tonalidad, tan presente en la madre naturaleza, es que tuviera tan mala fama. De hecho engendra el mayor número de supersticiones, siendo el color favorito del diablo más que el negro o el rojo.

“Los actores se niegan a vestirse de verde, porque tienen la idea de que el color va a perjudicar el espectáculo, incluso a ellos mismos. Existe una tradición parecida en los medios editoriales que dice que un libro de portada verde se vende mal (..) Entre las mujeres, dicho color tiene la reputación de traer mala suerte(..) La reina Victoria, por ejemplo, renegó de él y lo desterró de todos los palacios reales, especialmente de Buckingham Palce, por donde, según me han dicho, no ha vuelto a aparecer.”

Constata el autor que a pesar del paso del tiempo, da igual que sea el año 30 del siglo pasado que el 2.000 de este, el color azul es el favorito, el más votado aquí y en las antípodas; el denostado verde paradójicamente le sigue; a continuación, va el rojo; y en último lugar, el blanco y el negro. Nos falta uno, cierto, el amarillo, el patito feo del arco iris, a la cola de la cola, aunque por delante de los colores de segunda fila, como el rosa, el naranja, el gris, violeta y marrón.

Decíamos que el libro es una delicia, y no es un exceso, dada su versatilidad y fácil lectura.
Nos habla Pastoreau de la sociología e historia de la indumentaria, desde la americana azul, el denim, hasta las rayas; para pasar luego a la vida cotidiana y a los recuerdos, salpicados de colores, de una infancia francesa culta y feliz. Caperucita roja, la bici amarilla y hasta Wittgenstein pasan por estas páginas llenas de anécdotas, que divierten y entretienen.

Y llegamos, como no, a la pintura, a Dalí, a Picasso y a tantos que frecuentó el padre de Pastoureau, quien acompañaba a Gala a los mercadillos “donde ella buscaba particularmente, retales o ropas de colores vivos, con un marcado gusto por el rojo y el violeta”. Por cierto, este último color ocupa un capítulo que lleva por nombre, “Nada de violeta para los niños”, donde cuenta que instintivamente los pequeños rechazan ese color, mezcla de azul y rojo, entre otras cosas, porque trae mala suerte. Al no ser un color para niños, ya saben lo que sucede, se convierte en un color para viejos.

¿Por qué una caperucita llevaba una capota roja?, se pregunta el autor. Ninguno de los estudios que se han dedicado al cuento más famoso y analizado de la historia lo han logrado contestar. Pastoreau apunta algunas hipótesis, que por otro lado tampoco le convencen:
“el rojo anuncia la crueldad del lobo, el asesinato de la abuela, la sangre derramadas. Es algo limitado, aún afirmando que el lobo es el Diablo. Por el contrario, la idea de que la prenda roja es una capellina mágica que protegerá a la niña de la crueldad del lobo no es falsa, pero sí insuficiente” Por aventurar, incluso se remonta a la interpretación psicoanalítica de Bruno Bettelheim que habla de la connotación sexual del color. Sin duda, de todas las hipótesis, la más convincente es esta,
“La niña vestida de rojo lleva un tarro de mantequilla blanco a una abuela vestida de negro. Ahí encontramos los tres colores “polares” de las culturas antiguas, alrededor de los cuales se articulan la mayor parte de los cuentos y las fábulas que sacan a escena el color. En la fábula del cuervo y la zorra, un cuervo negro suelta un queso blanco del que se apropia un zorro rojo. Y en Blancanieves, una bruja negra ofrece una manzana roja envenenada a una joven blanca.”

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