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Taller de Lectura

El blog de Mara Malibrán

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¡Sencillez, sencillez, sencillez!

“En lugar de tres comidas al día, si es preciso tomad sólo una; en vez de cien platos, cinco; y reducid todo lo demás en igual proporción”

Ahora que las vacaciones son un presente y la maleta de los libros aguarda dispuesta a llenarse de las novelas del verano, qué mejor que incluir en ella uno de los grandes clásicos de la literatura de la naturaleza que nos reconcilia con la existencia. Henry D. Thoreau escribió sobre la necesidad de simplificar la vida, con que iniciamos este blog, en un libro imprescindible en toda biblioteca, Walden, que ha comenzado a reeditarse este año. La editorial Errata Naturae, en su colección dedicada a la naturaleza, ha lanzado una estupenda y cuidada edición.

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A los ventiocho años, H. D. Thoreau abandona la casa familiar y se instala en una cabaña, al lado del lago Walden, donde vive dos años y dos meses y escribe Walden. Este aristócrata del espíritu, como lo hubiera llamado Lawrence, nacido en pleno siglo XIX, en Massachussetts, es hoy el padre espiritual de la ecología, la ética ambiental y toda esa línea de pensamiento que descansa en encontrar en la vuelta a la naturaleza el sentido de la vida. “Fui a los bosques porque quería vivir con un propósito para hacer frente sólo a los hechos esenciales de la vida, por ver si era capaz de aprender lo que aquella tuviera por enseñar, y por no descubrir, cuando llegase mi hora , que no había siquiera vivido.”

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Wittgenstein se retiró a escribir a una cabaña aislada en Skjolden, en Noruega, desde donde escribió a un amigo, “Mi mente está en llamas”; algo parecido hizo Virginia Woolf cuando dejó Bloomsbury y se fue a la cabaña de Monk´s House y Heidegger cuando se internó en la Selva Negra. Los tres buscaban aislarse del mundo para escribir y dar rienda suelta a la inspiración y pensamiento filosófico y literario. En cambio, Thoreau no; no quería aislarse solo para escribir. Quería encerrarse en la naturaleza para sentirla y hacerla suya, vivir profundamente y extraer de ella toda la médula.

“Mi experiencia me enseñó, por lo menos, que si uno avanza confiado en la elección de sus sueños y se esfuerza por vivir la vida que ha imaginado, tropezará con el éxito menos esperado en su vida corriente” Interesante reflexión para meditarla debajo de un árbol este verano.

¡Feliz lectura!

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