*

mujerHoy

Taller de Lectura

El blog de Mara Malibrán

ElizabethStrout_LeonardoCendamo

La vida, a pesar de todo

“El lugar donde vivían los Barton era minúsculo ¡y olía mal! Pero ahí estaba Lucy Barton; se había hecho escritora y vivía en NY, caray”. Pattry Nicely en ‘Todo es posible’.

No es necesario haber leído ‘Me llamo Lucy Barton’ para disfrutar de la última novela de Elisabeth Strout, aunque los personajes que entran y salen a lo largo de estas nueve historias interrelacionadas forman parte del mismo universo que la sensible y lúcida Lucy Barton nos desveló en aquella novela, durante cinco días y noches, ayudada por su enigmática madre.

Lo que callaron en ese oscuro hospital se desvela aquí. La americana es una cronista sutil de la ambigua condición humana y de ese monstruo inevitable que es la familia, pero siempre, siempre es positiva; piensa que incluso en los peores momentos todo puede cambiar, todo es posible, y es lo que sucede en este libro. Los nueve relatos se desarrollan en el pueblo de Amgash, donde Lucy pasó su maltratada infancia, junto a su familia, marginada por su extrema pobreza.

Todos los personajes que protagonizan las historias están, de una u otra manera, vinculados al pasado de los Barton: la guapa Patty Nicely, que se casó con un hombre impotente, conoce a Lucy porque la madre de esta fue costurera de la suya; Dottie y Abel, primos de los Barton, tan pobres como ellos, convertidos ahora en clase media y alta: “Si la gente hubiera sabido que Dottie y su hermano habían comido de los contenedores cuando eran pequeños, ¿qué pensarían? ¿Que su hermano Abel y ella eran el sueño americano y que todos los demás que seguían comiendo de los contenedores merecían hacerlo?”.

En el relato crucial, Hermana, los tres hermanos Barton se reúnen en la casa familiar, tras 17 años sin verse: Pete, solitario, malvive; Vicky trabaja en una residencia de ancianos y tiene a su marido en el paro; solo Lucy, que huyó del pueblo, ha logrado triunfar como novelista de éxito. Se desata un formidable psicodrama familiar, de envidias fraternales, plagado de reproches -“Tu eras su hija favorita y eso era beneficioso para ti”-, que Strout borda con un estilo directo y potente, sin concesiones ni sentimentalismos.

fdf

‘Todo es posible’. Elizabeth Strout, editorial Duomo.

Foto poesía. ‘La poética del árbol’. Valentín Vergara, mra ediciones

Sostenía John Berger que el artista no es un creador, es un receptor, un intermediario que da forma a algo que recibe. Mensaje que se comprende perfectamente al contemplar ese algo inaprensible y turbador que nos transmiten las imágenes que Vegara nos ofrece en este libro imprescindible. Un paseo poético, donde no espere el lector encontrar árboles impertérritos y perfectos a todo color; los que nos regala el artista, tras deambular por la geografía de nuestro país, son construcciones poéticas, noumenos inquietantes, fantasmas de alma traslúcida. La experiencia mística sin más de un cazador de belleza.

Cubierta_La_poética_del_árbol

Imprescindible. ‘El jardín de los Finzi-Contini. Giorgio Bassani, acantilado

En un viaje por Roma, al contemplar unas tumbas etruscas, el protagonista de esta maravillosa novela evoca la decadencia de los Finzi-Contini, la riquísima y aristocrática familia judía de Ferrara, en cuyo idílico jardín crecen los hijos de la familia y se desarrolla la inconfesada historia de amor entre el protagonista y Micol, la hija de los Finzi. A todos ellos se los llevará por delante el Holocausto. Un fresco narrativo que refleja la nostalgia de un mundo que se desvanece y denuncia la monstruosa debacle desatada por la barbarie nazi. La novela que se publicó en los años 60, y que ahora se recupera con una estupenda traducción de Juan Antonio Méndez, convirtió a Giorgio Bassani en uno de los grandes autores del siglo XX.

El jardín de los Finzi-Contini (Giorgio Bassani)_cubierta

|

Comentarios