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Comerse el mundo

El blog de Raquel Sánchez Silva

A toda velocidad

Llego corriendo al edificio de Movistar+ en Tres Cantos a las 8:00 de la mañana. Es jueves. Hay un gran atasco en la carretera de Colmenar. Semana de catarros infantiles y apenas he dormido dos tandas de dos horas en la última noche. Tengo sueño y va a ser un día difícil. Promociones de Movistar más un nuevo Likes. Cada minuto de parón en la carretera son segundos que habrá que recuperarle a la mañana corriendo por los pasillos, en los ensayos o en maquillaje. Al menos, brilla el sol. Cuando por fin llego a la entrada del edificio, veo al productor que me espera. Recorremos a toda velocidad la entrada cuando, de repente, me paro en seco. Ahí está.

Sé que no tenemos tiempo. Le pido al productor que me saque una foto. “Vamos mal de hora y lo sé”, le digo. Malgasto unas cuantos minutos en hacerme la foto en el suelo al lado del coche. “¿Para qué es?”,  le pregunto tranquila como si nadie nos estuviera esperando. “Hoy se presenta la nueva programación de Movistar F1. Además, va a haber mucho lío porque son un montón en el equipo y también tienen fotos”, me contesta sin mirarme mientras tira fotos sin parar con mi móvil. “Ya vamos”, le digo tranquila.

Cuando llegamos al pasillo de maquillaje, allí están todos los integrantes del equipo. Carlos Martínez se prepara para la presentación y me topo con un antiguo compañero con el que empecé en esto de la tele hace más de 20 años. Por aquel entonces, ambos éramos reporteros y seguíamos las andanzas del Atlético de Madrid. Es Julio Morales, director de Movistar F1. Nos fundimos en un abrazo. “¡Cuánto tiempo! ¿Cómo estas?” Pienso en el mundo de la velocidad en los circuitos y, a la vez, en la de nuestras vidas.

Me paré en ese coche para recordarme que cada día llevo un coche de carreras imaginario para poder conciliar vida laboral y personal pero, también, para vivir todo lo que me hace feliz. Soy fan de los deportes, pero soy incapaz de practicar ninguno asociado a la velocidad. Monto en bici, pero me cuesta llevar una moto. Puedo llegar a montar a caballo, pero reconozco que me impone y esquío, pero no tanto ni tan bien como quisiera. En cuanto siento la velocidad real en mi cuerpo, dejo de disfrutar y siento temor.

Pero hoy, casualmente, me he dado cuenta de que soy piloto de Fórmula 1 en mi propia vida. Esto no es una queja (estoy muy estresada, ocupada, etc). Al contrario, es mi foto divertida de una pequeña victoria después de unas cuantas vueltas a este circuito que es la vida de las profesionales en Madrid.

Soy veloz. Y no lo sabía.


 

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