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Comerse el mundo

El blog de Raquel Sánchez Silva

Raquel Sánchez Silva, en Oculus

Oculus

Llegué a Nueva York sin ánimo de visitar de nuevo la Zona Cero pero acabé por pisarla. Una buena amiga me recomendó la visita al Memorial aunque muchos de los habitantes de Manhattan critiquen el negocio que ven en un recuerdo que prefieren más discreto y silencioso. Solo puedo decir que me impresionó y que quien vaya, debe saber que recordará todo lo ocurrido el 11-S con una perspectiva profunda y detallada. Mención especial para las vigas que atraparon al avión y que se retorcieron como hilos de plastilina. Es una visita de alta intensidad. Es algo muy personal y no me atrevo a recomendarlo pero sí os hablaré hoy de mi impresión de la huella del arquitecto Santiago Calatrava en el lugar. No sé si su fama de no cumplir plazos o presupuestos no acaba de nublar la percepción de lo que logra. A veces, creo que sí.

Oculus, en las fotos de Raquel Sánchez Silva

Raquel Sánchez Silva, en Oculus

Detalle de Oculus, en las fotos de Raquel Sánchez Silva

Detalle de Oculus, en las fotos de Raquel Sánchez Silva

Detalle de Oculus, en las fotos de Raquel Sánchez Silva

Raquel Sánchez Silva, en Oculus

Detalle de Oculus, el memorial de la Zona Cero en Nueva York

La estación de tren y Metro, Oculus, la más cara de la historia es un auténtico salto al futuro. Como visitante, su dimensión  me apabulló, me hizo sentir muy pequeña en una especie de salto de transbordadores espaciales más que trenes. Me gustó más que sus obras en Valencia por lo extraño de su aterrizaje en un lugar tan Especial para Manhattan. En medio de todo aquel deseado reposo, esta especie de ave (a mí no me recordó a un ojo) que se posa en la plaza. Dicen que tiene goteras y que da fallos. El día que yo estuve no llovía y todo funcionaba. Mujeres y hombres de todo el mundo recorrían su plaza principal (que será con toda seguridad localización de cine en breve) con las ganas de llenarla de historias como las que han quedado en la atmósfera de la Central Station. ¿Triunfará? ¿Logrará hacerse con el cariño de los neoyorquinos? No sabría decirlo. Ellos son más de High Line, un lugar más naturalizado que os mostraré en mi siguiente post y que recupera una antigua línea ferroviaria elevada sobre Chelsea y el Meatpacking.

Fotos detalle de Oculus en Nueva York Fotos detalle de Oculus en Nueva York Fotos detalle de Oculus en Nueva York

Detalle de los homenajes de Oculus

Calatrava ha entrado en la Zona Cero sin miedo y eso no es malo. Lo que sí parece incomodo es hacer tanto ruido, ya sea por los plazos, las obras, los presupuestos o las goteras en un lugar en donde el cuerpo te pide silencio. El tiempo nos dirá qué acaba siendo Oculus para Nueva York: un emblema o solo un alarde más de poder.

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