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Comerse el mundo

El blog de Raquel Sánchez Silva

Raquel Sánchez Silva, con un bikini rojo

La costa de Tarifa y sus playas

Hace un par de semanas, publiqué en este blog, algunas recomendaciones sobre Tarifa. Me centré en esa ocasión en el pueblo porque será, además, lugar central en la novela que estoy escribiendo. No era mi intención llevar la narración mucho más allá de Tarifa y su casco antiguo y una zona concreta de Algeciras (que no desvelaré). Sin embargo, como ocurre (y creo que debe ocurrir) en un proceso de creación, hay una parte en la que dejarse llevar por el lugar, o por los personajes, es fundamental. Esto es lo que ha ocurrido con el Estrecho, la Almadraba, el Parque Natural que abraza Playas como la de Bolonia, Valdevaqueros o el Cañuelo.

Playas de Bolonia

Gracias a la ayuda de Javier Goyeneche de mundoposibilidades.com recorrí en una mañana toda la costa Tarifeña para imaginar también una vida antigua en la que el hombre esperaba la llegada de los atunes y las Orcas como marca del tiempo y la fortuna. De esa forma visité La Cueva de las Orcas, un lugar poco conocido, que podría haber tenido un papel importante en la posición de la Almadraba ya que desde este abrigo de roca se puede divisar sin problema el paso de los bancos de atunes y sus perseguidoras, las Orcas. Un lugar preciso para instalar esa trampa de redes que es la Almadraba capaz de atrapar miles de atunes cada temporada. Subí a La Cueva del Moro para ver la Duna de Bolonia y los yacimientos romanos de una ciudad que vivía para tratar y preparar el atún que alimentaria a los ejércitos del imperio. Una ciudad romana en una playa que era centro de tratamiento de atunes.

Las cuevas cercanas a Tarifa

Y siguiendo la línea de costa, llegar hasta la impresionante Playa de los Alemanes y Atlanterra. Desde arriba, la inmensidad de este paso del Océano Atlántico al Mediterráneo abruma.

Fotos cercanas al faro de Camarinal

Los alrededores de Tarifa

La belleza de Tarifa se extiende hacia los molinos de los Parques Eólicos o la cara del parque que mira a la costa como la zona de Betis, con sus casas antiguas y su ganado. Esa mañana, de camino a todos estos lugares mágicos, vi un toro bravo en la base de un molino. Estaba de pie. Parecía pequeño bajo el monstruo blanco de aspas gigantes. No tuve tiempo de fotografiarlo. No lo lamento. Ahora solo está en mi memoria como muchos pequeños rincones de la gran Tarifa.

Zona de Betis

Perderse este lugar mágico de la península es imperdonable. Lugar frontera, casa de los vientos, punto de encuentro de mares. ¿No os parece mucho más que un lugar? Para mí Tarifa es uno de los más escenarios más bellos y singulares para contar. ¿El qué? Pronto os lo podré desvelar.

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