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Comerse el mundo

El blog de Raquel Sánchez Silva

Raquel Sánchez Silva, con Susan Sarandon

El día que conocí a Susan Sarandon

Podría deducir por mi trabajo en la alfombra roja de los Oscars y en otros reportajes en Hollywood, que una está ya curada de espanto e inmunizada para soportar el encantamiento de las grandes estrellas. Se ve que no. Conocer a Susan Sarandon me ha vuelto a conectar con esa chica que tiritaba en su primer vuelo a Los Angeles porque su nivel de inglés no era lo suficientemente bueno como para descifrar todos los detalles en uno de los puntos informativos más calientes del planeta. Durante aquellas horas, hace más de quince años, viendo pasar a Clint Eastwood, Helen Hunt, Laura Linney, Leonardo Di Caprio, Peter Jacson, Nicole Kidman o Charlize Theron, entre muchos otros, puede experimentar el asombro encadenado ante cada una de esas grandes figuras del cine, pero no sentí lo que disfruté ayer junto a Susan Sarandon. Quizás fue mi edad y esa serenidad y descarga de importancia que dan los años, o quizás fue su magia y grandeza. Creo sinceramente que tuvo más que ver con lo segundo. Susan Sarandon es una mujer que ha enamorado al mundo y a muchas personas que se han cruzado con ella. 

Raquel Sánchez Silva, con Susan Sarandon en Likes

Raquel Sánchez Silva, durante su entrevista con Susan Sarandon para Likes

Raquel Sánchez Silva, con Susan Sarandon en Likes

Raquel Sánchez Silva, con Susan Sarandon en la entrevista de Likes

Es terriblemente sexi y preciosa, tiene- como decía mi gran amiga Elena- un terrible “ángel”. Si a eso le sumamos una cultura incuestionable, un discurso meditado y reflexivo y a la vez revolucionario, y un conocimiento equiparable a su curiosidad por el mundo, tenemos a la mujer que conocí y me deslumbró. Hablamos de su carrera, de sus experiencias en Rocky Horror Picture Show, en cuyo rodaje sufrió una neumonía después de pasar horas y horas de rodaje en ropa interior; de lo que vivió en El Ansia con esa escena mítica de besos con Catherine Deneuve y con los mordiscos del vampiro Bowie en la misma película y fue justo ahí, cuando nos confesó que salieron juntos tres años después de aquel bocado; nos dio detalles de su baile de papeles con Cher en Las Brujas de Eastwick; del rodaje de Thelma&Louise y la decisión que ambas tomaron junto a Ridley Scott de no convertir ese maravilloso guion en una historia de venganza.

Susan Sarandon no sólo reivindica mejores papeles como mujeres, como ahora hacen todas sus compañeras cada vez que recogen un premio (Jessica Chanstain, Nicole Kidman o Meryl Streep). Ella prefiere hablar de salarios dignos para todo el casting de una película, para actores que llevan veinticinco años de profesión, y de los gestos como el de Ryan Gosling para exigir que él y Emma Stone tuvieran un sueldo similar a costa de sus propios ingresos por la película. También hablamos de política y de Hillary Clinton a la que define como una mala persona con argumentos. Si queréis los detalles, la entrevista está en nuestro último Likes en #0. Os recomiendo buscarla y saborearla con tiempo. 

Después de una entrevista intensa y cargada de buenos momentos gracias a Susan Sarandon, nos quedamos hablando un buen rato. Hablamos de niños, de ser madres, de aquellos años en los que sus hijos eran pequeños, de sus nietos a los que ahora visita lejos de Nueva York y de sus planes estos días por España y su entusiasmo porque iba a conocer Barcelona. Cuando terminamos de charlar con una confianza inesperada, nos abrazamos con un cariño que parecía tener un poso de años y me dijo “Nice Talk, Raquel”. Gracias. La vi marcharse entre un grupo de guardaespaldas, coches y vigilancia. Sonreía feliz. Después comprendí que ese abrazo, aunque nos hubiéramos conocido tan solo tres horas antes, tenía un poso de años de cine y admiración frente a una de las mejores actrices de la historia. Mi admiración estaba más que justificada, sin embargo, su cariño fue solo fruto de su enorme generosidad. Como le dije al terminar la entrevista, recordando el mítico final de Thelma y Louise: “Te seguiremos Susan y nos lanzaremos contigo, sea cual sea el precipicio”.

Susan Sarandon firma el cartel de Thelma y Louise a Raquel Sánchez Silva

Raquel Sánchez Silva, con Susan Sarandon

Me dejó su autógrafo en el cartel de la película: “Raquel, Don’t Settle” (no te asientes, no te conformes).

Puedo decir con sinceridad que se ha ido y la echo de menos.

 

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