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Adelgazar sabiendo

El blog de Marisol Guisasola

Espárragos verdes, amigos de las chicas

Estoy deseando de que llegue la primavera y, con ella, los primeros espárragos verdes de la temporada, con más sabor y aroma que los de invernadero. Me gustan de cualquier forma: a la plancha, al horno, con pasta, en sopa, en revuelto e, incluso, con arroz y ajetes. Además de que me encantan, los tomo sin remordimiento porque sé que tienen efecto detox, ayudan al equilibrio nervioso y hasta evitan que retenga líquidos y acumule grasa abdominal.

El secreto de tanta virtud está en que tienen poquísimo sodio, contienen un aminoácido llamado asparagina y aportan inulina, una fibra vegetal que evita el estreñimiento y fortalece el sistema digestivo. Por esas y otras razones, siempre he pensado que los espárragos parecen diseñados para las chicas.

Veamos, con sólo 4 calorías por unidad, son winners en ácido fólico, esa vitamina que toman las embarazadas y que ayuda a prevenir defectos del tubo neural (como la espina bífida) en el recién nacido. Pero es que, además, aportan dos antioxidantes superpopulares entre los expertos en tratamientos antiaging: el betacaroteno y la vitamina C, que neutralizan los radicales libres y previenen el envejecimiento, tanto el que se ve en la piel, como el que no se ve y deteriora nuestro interior.

A la hora de comprar esos primeros espárragos de la temporada, mira que tengan un color verde intenso, tallos suaves pero firmes y puntas compactas. Un consejo adicional: elige manojos con espárragos de tamaño parecido, para que se hagan todos al mismo tiempo. Si no los consumes el mismo día, mételos en el frigo, en una bolsita de plástico, sin que estén muy apretados. Así se te conservan una semana. También puedes congelarlos. Yo los blanqueo unos minutos en agua hirviendo, los seco bien con papel de cocina y los meto en bolsitas.

Un amigo chef me ha pasado este truco para hervir espárragos: los colocas “de pie” en la cazuela, con las puntas fuera del agua y dejas que hiervan entre 5 y 10 m. Así, las yemas se hacen al vapor y los tallos quedan blandos. Si tienes prisa, puedes también cocerlos en el microondas, en una fuente honda con un poco de agua. Quedan exquisitos con una vinagreta de aceite de oliva virgen extra, zumo de limón, un poco de mostaza de Dijon, yema de huevo dura picada, flor de sal y pimienta molida.

¡Y a disfrutar sin pecar!

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