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Adelgazar sabiendo

El blog de Marisol Guisasola

Una mujer mira su reloj de pulsera

Cuándo comes pesa tanto como cuánto comes

Si desayunas fuerte y comes más por la mañana que por la tarde/noche, estás de enhorabuena. Con las mismas calorías, tienes menos riesgo de engordar que la gente que come más por la tarde/noche. Siempre que veo a mi amiga Marta Garaulet, investigadora de Harvard y catedrática de la Universidad de Murcia, acabamos hablando del peso que tiene el reloj a la hora de perder peso. Ella fue la autora principal del estudio más importante que se ha hecho jamás sobre el asunto, con un total de 420 hombres y mujeres, todos los cuales siguieron una dieta de 1.400 calorías durante 28 semanas.

“Para valorar objetivamente el peso de los horarios, tuvimos en cuenta no sólo las calorías consumidas, sino la energía que gastaban los sujetos con la actividad física y su cantidad y calidad de sueño que, como sabes, influyen igualmente en el riesgo de obesidad”, me explicaba hace unos días Marta en una cena casi vegetal, pero deliciosa, por los ingredientes y la compañía. Publicado en la revista International Journal of Obesity, estas fueron las conclusiones del trabajo:

  • Los horarios de las comidas son importantes en las dietas de pérdida de peso.
  • Cuando la comida del mediodía era la más importante del día (con el 40 por ciento del total de calorías) y, en general, los sujetos del estudio tomaban más de la mitad del total de calorías diarias antes de las tres de la tarde, perdían unos dos kilos más a las 28 semanas que los que tomaban la mayor parte de las calorías a partir de las tres de la tarde.
  • Los efectos de los horarios de comidas en el peso no se vieron enseguida: había que esperar un poco. Durante las primeras seis semanas todos perdieron más o menos el mismo peso con esa dieta de 1.400 calorías. A partir del mes y medio, los “comedores tempranos” perdían unos 300 gramos más cada semana que los “comedores tardíos”.  
  • Un punto importante: los “comedores tardíos” tenían menos sensibilidad a la insulina (un factor de riesgo de diabetes y obesidad) que los que “comedores tempranos”. Otro rasgo característico de los “comedores tardíos” era que desayunaban muy poco e, incluso, se saltaban el desayuno.

“Nuestra dieta mediterránea no sólo se refiere al tipo de alimentos que tomamos, sino también a un estilo de vida muy especial, con almuerzos abundantes y cenas más ligeras. Lamentablemente, estamos adoptando costumbres ajenas a nuestras tradiciones también en los horarios y eso se cobra un precio en la salud y en el peso”, aseguraba Marta.

Otros estudios realizados con animales indican que no interesa tomar alimentos ricos en azúcares y harinas refinadas cerca de la hora del sueño, porque al aumentar la resistencia a la insulina, procesamos peor esos alimentos en horas avanzadas del día. Como dice Marta: “Los donuts y las napolitanas, mejor en el desayuno”. 

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