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Adelgazar sabiendo

El blog de Marisol Guisasola

Varias medidas para calcular el peso

Baja una o dos tallas, ¡pero no pierdas músculo!

Cuando sigues dietas con menos calorías de las que tu cuerpo necesita, empiezas a quemar grasa para compensar la diferencia. Se calcula que medio kilo de grasa corporal equivale más o menos a 3.500 calorías. Así, en teoría, un déficit diario de 500 a 1.000 calorías supondría perder entre medio y un kilo a la semana.  

Pero el cuerpo es un laboratorio complejo, y las cosas no son tan sencillas. Cuando reduces demasiado las calorías, tu cuerpo da la señal de alarma ante una posible situación de hambruna y, por si acaso esa situación se prolonga, intenta conservar las reservas de grasa. Es una respuesta de supervivencia que los humanos hemos desarrollado durante milenios de evolución en el planeta.

Si eres mujer, y sigues una dieta de menos de 1.200 calorías al día (o, si eres hombre, y tomas menos de 1.500 calorías diarias), tu organismo puede empezar a metabolizar músculo en vez de grasa para utilizarlo como fuente de energía. La balanza te dirá que sí, que has perdido peso, pero no te dirá que parte de esa pérdida ha sido en forma de músculo, un efecto muy poco deseable, la verdad. La pregunta es: ¿Por qué no te interesa perder kilos en forma de músculo? Porque el músculo quema más calorías en reposo que la grasa corporal. Dicho de otro modo: si adelgazas perdiendo músculo en vez de grasa se reduce tu metabolismo y engordas más con las mismas calorías que las que tomabas antes.

En resumen: lo que te interesa es reducir las calorías lo suficiente como para que tu cuerpo queme grasa, pero no tanto como para que pierda músculo. Si, además de esa dieta de un mínimo de 1.200 calorías, te mueves un poco más que antes—por ejemplo, caminando un poco más cada día, subiendo escaleras, haciendo unos minutos de pesas, yendo a clases de baile…—evitarás aún más la pérdida de músculo (incluso puedes aumentarlo) y perderás grasa, en especial esa grasa abdominal, tan odiosa.

Un par de tips importantes:

1) Pide consejo a tu médico o nutricionista a la hora de diseñar un plan de adelgazamiento atractivo y eficaz y, al cabo de varias semanas, dile que mire cómo se han reducido tu tensión arterial, tus niveles de azúcar y de colesterol. ¡Seguro que te sorprendes agradablemente!

2) Fíjate más en las medidas de tu cuerpo que en tu peso. El músculo pesa más que la grasa y, aunque tengas una o dos tallas menos en la ropa, puede que eso no se refleje debidamente en la báscula.

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