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Adelgazar sabiendo

El blog de Marisol Guisasola

Una mujer, afectada por depresión

¿Qué viene primero la depresión o los michelines?

Aunque la pregunta del titular te suene como lo del huevo o la gallina (por si te interesa, el huevo apareció antes que la gallina en el Planeta, según nuevos estudios), en el caso de la depresión y la obesidad la respuesta es de doble sentido. Según una revisión de 15 estudios que siguió nada menos que a 58.000 personas durante 28 años, las que eran obesas al principio tenían un 55 por ciento más de riesgo de acabar desarrollando depresión. Las que tenían depresión al principio, tenían un 58 por ciento más de riesgo de acabar convirtiéndose en obesas. ¿Explicación? Que la zona del cerebro responsable de las emociones (el sistema límbico) también controla el apetito. De hecho, cuando estás ‘depre’, tu apetito puede aumentar o disminuir. Incluso, una misma persona puede responder de forma opuesta en dos episodios diferentes de depresión.

Por ejemplo, la llamada “depresión invernal” se relaciona más con aumento de peso porque la gente que la padece sale menos en los meses fríos y consume más dulces y snacks como “consuelo” a su bajo estado de ánimo. En cambio, la ansiedad acelera el metabolismo en algunas personas y les hace quemar calorías deambulando de un lado para otro, moviendo manos y piernas o temblando por nerviosismo.

Si crees que la depresión está detrás de los kilos que te sobran, estos 4 tips pueden serte útiles:

  • ¡Deja de buscar consuelo en la comida! Eso solo reducirá tu autoestima y te hará ganar peso. Para evitar la tentación, móntate una lista de alternativas estimulantes :escuchar música, llamar a una amiga, arreglarte las uñas, revisar tu armario y desechar lo que no te pones…
  • Apaga la tele. Mucha gente con depresión se pasa horas y horas tumbada viendo la tele. Eso tiene tres efectos, entre otros muchos: 1) que la inmovilidad es lo peor para la depresión; 2) que cuando estás tumbada apenas quemas calorías; 3) que es difícil ver la tele sin estar comiendo o bebiendo algo, lo que añade montones de calorías al total.
  • Sal a caminar. No te pongas grandes retos desde el pincipio. Empieza con 10m, mejor por la mañana y mejor al aire libre—el movimiento, la luz de la mañana y los espacios abiertos mejoran la depresión– y vete aumentando el tiempo y el número de días poco a poco.
  • Mira si los antidepresivos están detrás de tu aumento de peso. Muchos medicamentos antidepresivos favorecen el exceso de peso. Si crees que ese es tu caso, pregunta a tu médico acerca de otras alternativas.

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