mujerHoy

Adelgazar sabiendo

El blog de Marisol Guisasola

Tabla de madera para cortar pan, vegetales, carnes o pescados

¡Tu tabla de cortar es un riesgo en verano!

Todo, absolutamente todo, lo que toca la comida puede contaminarla. Y las tablas de cortar son un riesgo infravalorado…

Imagina que fileteas una pechuga de pollo cruda y que luego, pasando un paño por la tabla, picas ahí unos tomates o una lechuga para ensalada. Las bacterias presentes en el pollo y que no se eliminan con un paño se transfieren al tomate… ¡y ya tienes montadas la condiciones para una intoxicación alimentaria! ¿Cómo evitarla? Metiendo la tabla en el lavavajillas o, si no, lavándola con agua, jabón y unas gotas de lejía apta para el consumo (uno 0,5 ml por litro de agua). Y lo mismo vale para el resto de superficies y utensilios de cocina.

Las verduras y frutas no quedan fuera de peligro, porque, además de con tierra, pueden estar contaminadas por aguas de riego y otros vertidos, que a menudo contienen materia fecal y otros gérmenes y sustancias tóxicas. Por eso y por los pesticidas, no las tomes jamás sin lavarlas muy bien antes.

Hay tres cosas que les encantan a los gérmenes patógenos: calor, humedad y nutrientes. ¡¡¡Una sola bacteria en esas condiciones puede dividirse sin parar hasta dar lugar a 17 millones de bacterias en apenas 12 horas!!! Por eso, ningún alimento fresco debería estar más de 1 hora sin refrigerar con temperaturas superiores a 30/32º (hasta dos horas si no hace tanto calor). ¡¡Recuérdalo antes de pararte a tomar un café con tus amigas o tu pareja a la vuelta del centro comercial! En un día de calor, las temperaturas del maletero se disparan. Por eso, si vas a tardar en llegar, lleva una nevera portátil con packs de gel congelados para mantener los alimentos fríos.

Datos claros.  En Europa se comunican unas 40.000 intoxicaciones alimentarias al año, que causan unas 3.300 hospitalizaciones y unos 20 fallecidos. En verano, los casos se disparan. Los microorganismos más implicados son la ‘Salmonella‘, ‘Campylobacter‘, ‘Escherichia Coli‘, toxinas bacterianas del ‘Clostridium‘ y ‘Staphylococcus‘ y algunos norovirus. El periodo de incubación puede variar entre 12 y 72 horas. Nauseas, vómitos, diarreas, dolor abdominal y a veces fiebre son los síntomas típicos. Si aparecen, hay que acudir al médico de Atención Primaria, que valorará el riesgo de deshidratación y otros riesgos. En las primeras horas se aconseja “reposo digestivo” y rehidratación oral casera o por vía venosa en un hospital. Luego, se pueden ir reintroduciendo alimentos sólidos, como arroz blanco o con zanahoria, yogur, pollo y pavo hervidos, gelatinas, tostadas de pan blanco o crackers de agua… (la fibra de la harina integral y los vegetales en general empeora la diarrea).

Otros post que te interesan:

|

Comentarios