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Adelgazar sabiendo

El blog de Marisol Guisasola

Tarta de bayas sin gluten

Por qué una dieta libre de gluten puede hacerte engordar

¡Es apabullante lo rápido que calan las modas en alimentación! Uno de los trending topics más extendidos ahora mismo es eliminar el gluten, ese conjunto de proteínas presente en el trigo, el kamut, el centeno o la cebada, y que asociamos a la celiaquía o intolerancia al gluten.

Tanto ha penetrado la idea, que 1 de cada 5 personas intenta hoy evitar el gluten en EE.UU, según una reciente encuesta Gallup. Los chefs están al cabo de la calle. Si vas a Nueva York o San Francisco, verás platos GF (Gluten Free) en montones de restaurantes. It girls como Gwyneth Paltrow, Kim Kardashian o Lady Gaga nos venden la idea como un dogma y cada vez más chicas se la compran, convencidas de que, si eliminan el gluten, tendrán el mismo tipazo que ellas.

¿Pero es el gluten malo o bueno?, pregunta la gente. La respuesta pasa por otras tres preguntas: ¿Eres celíaca? ¿Tienes sensibilidad al gluten? ¿Eres alérgica al trigo? Si tus síntomas intestinales—diarreas, estreñimiento, hinchazón, malestar abdominal…- te llevan al médico y este diagnostica bien una intolerancia al gluten o bien sensibilidad al gluten, te dirá que elimines esa sustancia de tu dieta. Si ha descartado esos problemas o bien una alergia al trigo -problema inmunitario con los típicos síntomas alérgicos- no tienes por qué gastarte un pastón comprando productos libres de gluten (¡los celíacos gastan unos 1.400 euros más al año que la población general solo por esa razón!, según la Federación de Asociaciones de Celiacos de España).

Y es que aunque circula la idea de que las dietas libres de gluten adelgazan, lo cierto es que pueden engordar. ¿Cómo sucede eso? Pues ocurre porque muchos productos procesados “libres de gluten” sustituyen la harina de trigo por almidones de maíz o de tapioca, que aumentan más los picos de azúcar en sangre que la harina de trigo y, por tanto, favorecen más la obesidad. A ellos se suman los azúcares, grasas y aditivos que la industria añade para que el producto final resulte más jugoso y apetecible.

Aunque creas lo contrario, cocinar en casa puede no ser la solución, como demuestran las tartas y postres elaborados con harinas de maíz y rebosantes de azúcares y calorías e, incluso, los rebozados y frituras preparados con harinas sin gluten.

¿La alternativa? Cambia los cereales con gluten por legumbres (garbanzos, lentejas, alubias, guisantes, habas…), quinoa, amaranto, arroz integral o trigo sarraceno y cocínalos en casa, con muchas verduras y aceite de oliva virgen extra. El mensaje es claro: aunque la etiqueta diga “libre de gluten”, la comida rápida siempre será comida rápida…

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