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El blog de Marisol Guisasola

Una mujer se palpa el vientre

Seis maneras de cuidar tu intestino y evitar la depresión

Si vas al médico con síntomas de depresión, es muy probable que te recete antidepresivos. Aunque funcionan bien en la depresión severa, la mitad de los pacientes no responden a ellos. Sus efectos secundarios (menor deseo sexual, cansancio, estreñimiento, boca seca…) son otra causa de abandono.
Ahora que se conoce el papel del intestino en la salud mental -¡nuestro “segundo cerebro” contiene cien millones de neuronas y fabrica el 95 por ciento de la serotonina!-, cada vez más médicos hablan de la alimentación y el estilo de vida en relación con la depresión. Saben que esa dieta monótona y procesada que tenemos y esa vida cada vez más estresada y sedentaria que llevamos favorece la disbiosis o desequilibrio entre las distintas especies de bacterias que pueblan el intestino (microbiota). ¿Y qué efecto tiene esa disbiosis? Como han visto los estudios, cuando dicho equilibrio se altera, la mucosa intestinal se inflama y deteriora, abriendo así la puerta a muchas enfermedades inflamatorias, tanto mentales (depresión, trastorno obsesivo-compulsivo, TDAH…) como físicas (alergias, obesidad, enfermedad de Crohn, cánceres, cansancio crónico…) .

Si crees que tu depresión tiene que ver con una disbiosis, tienes espacio para actuar. Estos 6 pasos pueden ayudarte .

  • 1. Come fresco y variado. Cuanta mayor diversidad de bacterias intestinales, mejor para la salud. Pero cada especie bacteriana requiere su “carta” de nutrientes, lo cual exige variedad de alimentos frescos.
  • 2. Toma más fibra. La fibra vegetal -en verduras, frutas, legumbres y granos integrales- “alimenta” las bacterias beneficiosas. ¡No dejes de incluirla en tus menús diarios!
  • 3. Apúntate a los fermentados. Las bacterias del yogur, el chucrut, el kefir, el tempeh, el kimchi, el natto… mantienen controlados a los microorganismos inflamatorios.
  • 4. Evita los edulcorantes artificiales. Estudios recientes indican que el aspartamo y otros edulcorantes artificiales alteran negativamente la microbiota.
  • 5. Asegúrate polifenoles. A menudo, estos potentes antioxidantes -presentes en el cacao, el hollejo de las uvas, el vino tinto, el té verde, las cebollas o los arándanos- acaban siendo digeridos en el colon por las bacterias intestinales y produciendo un efecto antiinflamatorio.
  • 6. Toma un suplemento de probióticos. Se ha comprobado que mejoran la microbiota intestinal cuando está alterada.

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