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Adelgazar sabiendo

El blog de Marisol Guisasola

Una mujer, con cara de asco

¿Sabes si eres una ‘picky eater’?

Significa “comedor selectivo”. Así llaman en inglés a los niños que apenas comen unos cuantos alimentos—normalmente blandos y de sabores fáciles y poco intensos- y rechazan todo lo rugoso o amargo (como las verduras). Al comprender que son diferentes, acaban comiendo solos, para que otros niños no los vean. Si bien muchos acaban normalizando su dieta, otros no lo consiguen.

La Dra. Nancy Zucker, de la Duke University, cuenta cómo se concienció del problema “al ver cómo muchos adultos acudían al Centro de Trastornos de la Alimentación de nuestra Universidad para ser tratados”. En un estudio publicado en ‘Pediatrics’, Zucker aclara cómo muchos ‘picky eaters’ severos desarrollan trastornos emocionales –como depresión, ansiedad o trastorno de atención con hiperactividad– que continúan en la edad adulta. “La ansiedad social que provoca el problema parece intensificarse con los años”, explica.

Cuántos adultos siguen siendo picky eaters es difícil de saber, porque los mayores solemos disimular nuestras fobias por miedo al rechazo. Stephanie Lucianovic -autora de un libro en el que cuenta los problemas que tuvo de niña por causa del trastorno- explica que empezó a ver la luz cuando se enamoró de un chico que venía de una familia de foodies. “Ocurrió porque mi novio no juzgaba mi comportamiento y porque aprendí a cocinar”, declara. “Eso me permitió resetear mis gustos y fobias. Ahora sigo odiando las verduras al vapor, pero puedo comerlas a la plancha o asadas”.

El miedo a vomitar por asco explica muchos casos de picky eating. Ser muy sensible a ciertos sabores y olores es otra explicación. “Un mismo alimento puede ser percibido de forma distinta por dos personas”, señala Zucker. “Todo está en los genes. A una persona puede encantarle la menta y otra puede no soportar su olor” .

Está claro que desarrollamos el gusto por un alimento concreto cuanto más nos exponemos a él de forma voluntaria. Por ejemplo, a pocas personas les gusta la cerveza la primera vez que la toman, pero luego se acostumbran y les encanta.

“Si quieres prevenir trastornos de la alimentación, no obligues a un niño a comer algo que rechaza”, señalan expertos de la Sociedad Española de Pediatría. “Lo mejor es darle a probar poco a poco muy pequeñas cantidades de alimentos diferentes para que empiecen a aceptar nuevos sabores”.

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