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Adelgazar sabiendo

El blog de Marisol Guisasola

Alimentos con grasas trans

¡Que no te confundan! Esta es la peor grasa de todas

Ya sabemos que el aceite de palma, presente en muchísimos alimentos procesados, es rico en grasas saturadas, malas para las arterias. Lo que estoy leyendo menos últimamente es que hay otras mucho peores: las grasas trans, aún presentes en montones de productos procesados de venta en España, desde galletas y bollería a pizzas, empanadillas e incluso rebozados. Descifra bien las etiquetas, porque no leerás la palabra trans: esas grasas suelen venir “camufladas” como “grasas vegetales parcialmente hidrogenadas”. Sinceramente, no entiendo cómo siguen permitiéndolas, porque estudios de la más alta calidad científica señalan que cuando un aceite vegetal insaturado (como los de girasol, maíz o soja) se somete a un proceso de hidrogenación para hacerlo más sólido y estable –y más fácil de trabajar- se convierte en una grasa “mala-malísima” para la salud.

Para ser justa diré que la industria alimentaria gritó ¡eureka! cuando aparecieron las trans. Pensaban que, con ellas, reemplazaban saludablemente a las grasas de origen animal –mantequilla, manteca, tocino…– o al propio aceite de palma refinado, todas ellas saturadas. El problema se fue viendo años después, cuando estudio tras estudio comprobaba que el consumo de grasas trans disparaba los niveles de colesterol “malo” (LDL), reducía los del “bueno” (HDL) dañaba las arterias y producía inflamación, favoreciendo los ataques cardíacos e ictus. ¿Cómo de malas son las trans? Los últimos estudios indican que ¡apenas un 2 por ciento de calorías procedentes de esas grasas aumenta el riesgo de enfermedad cardiaca en casi un 30 por ciento!

En cambio, sustituir las trans por aceite de oliva virgen extra (AOVE) podría prevenir decenas de miles de muertes al año. Allí donde se han prohibido (por ejemplo en Dinamarca, que lo hizo en 2004), los corazones de sus habitantes se han beneficiado. Un estudio de 2015 aparecido en PubMed calculó que, en tres años, la prohibición había salvado más de 14 vidas al año por cada 100.000 habitantes (unas 800 en total). Tan claro está el asunto, que la Administración de los EE.UU. ha anunciado que el año que viene ya no se permitirá grasas trans en los alimentos industriales.  

¡Ay!, eso no ha ocurrido aún en España. Un texto de 2014 de AECOSAN (Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición, dependiente del Mº de Sanidad) dice que los elementos a declarar obligatoriamente “son el valor energético, las grasas, las grasas saturadas, los hidratos de carbono, los azúcares, las proteínas y la sal”. Añade que “en relación a los ácidos grasos trans, la Comisión Europea preparará un informe, en el plazo de tres años, que podrá acompañarse de una propuesta legislativa”. El plazo se cumple este 2017, así es que a ver qué pasa, porque lo de “podrá” genera dudas.

Michael Jacobson, director del Centro de la Ciencia para el Interés Público de los EE.UU. , lo tiene claro: “Incluso sabiendo que es importante evitar el consumo de grasas saturadas, sustituir las grasas trans por aceite de palma tiene un beneficio neto. De hecho, no hay nivel seguro de trans para la salud“.

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