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El blog de Marisol Guisasola

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Congela pescados y mariscos, para sobrevivir a la Navidad sin arruinarte

“Unas Navidades sin marisco o pescado son como un día sin sol”, dijo un amigo hace poco, y todo el mundo estuvo de acuerdo, más que nada en los precios exorbitantes que alcanzan en vísperas de fiestas, en especial los de las especies salvajes, que  llegan a triplicar los del resto del año. De ahí que cada vez más gente (yo incluida)  los compre un par de semanas antes y los conserve congelados hasta Nochebuena o Nochevieja. La víspera de esa comida o cena,  los sube al frigorífico y deja que descongelen lentamente. Así, nadie notará que han estado congelados. Además de ese detalle,  hay que tener en cuenta varias cosas al congelar pescados y mariscos.

  • Mira las estrellas que tiene tu congelador.

Debe tener al menos 3 estrellas,  porque cada una indica -6º C y  la congelación requiere al menos -18º. Si tiene 4 estrellas, congelará más rápidamente y el resultado será mucho mejor.

  • Para congelar pescados.

Una vez eviscerado, lavado y seco el pescado, mételo en bolsas de congelado o envuélvelo con papel  film, apretando bien para eliminar el aire. Cuando lo metas en el congelador, no lo pongas encima de otro producto ya congelado, porque descongelarías su parte superior, acelerando su deterioro. Recuerda que los pescados gruesos (como la lubina, la merluza o el besugo) pierden más que los planos si siguen congelados mucho tiempo, por lo que es mejor consumirlos en el plazo de un mes.

  • Para congelar mariscos.

Cuece los crustáceos como el centollo, el bogavante, el buey, la langosta o  las nécoras y, una vez fríos, envuévelos en un paño previamente empapado con agua de mar -o con agua con sal marina- y luego escúrrelo. A continuación vuelve a envolverlos con papel film, apretando bien para eliminar el aire. (Recuerda congelar los  centollos patas arriba, para que no pierdan el caldo).

Gambas, langostinos, cigalas y camarones se congelan del mismo modo que los anteriores, en crudo si son para tomar a la plancha y cocidos, si los vais a consumir de ese modo.

En cuanto a los bivalvos ( berberechos, almejas, navajas…) hay que tenerlos un rato en agua para que suelten la arena, antes de congelarlos crudos. Mucha gente prefiere eliminar la concha y congelarlos sin ella, en  bolsas para congelación o con papel film, y siempre eliminando el máximo de aire. Un excepción: las ostras, que  no congelan bien y que, de hecho, hay que consumir vivas.

Mi tip personal: Congelar cabezas,  espina central y ventresca de los pescados  blancos por un lado, y, por otra, cáscaras de langostinos y gambas. Cociendo todos ellos 30 m con 1, 5 l de agua, 2 puerros, 2 zanahorias y 1 rama de apio, te sale un caldo fantástico para  una exquisita sopa de pescado.

Un dato para animarte a poner pescado o marisco en tu mesa: son fuente de ácidos grasos omega-3 DHA y EPA (los que más beneficios han demostrado) y tienen apenas 200 calorías por ración.


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