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El blog de Marisol Guisasola

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¡No tienes por qué ser vegetariana estricta!

Si eres vegana o vegetariana es menos probable que seas obesa. Aún más: junto con el riesgo de  obesidad, las dietas basadas en vegetales  reducen el riesgo de diabetes tipo 2, hipertensión, colesterol, cáncer de colon, gota, cálculos renales y hasta cataratas.

Ahora, un estudio holandés da una vuelta de tuerca al asunto al decirnos que no hace falta que eliminemos totalmente la carne de para disminuir riesgos. Eso sí,  cuantos más vegetales incluya la dieta, mayores serán las probabilidades de tener un bajo índice de masa corporal (IMC), un menor porcentaje de grasa corporal y una medida de la cintura más pequeña… todo lo cual se relaciona con menor riesgo cardiovascular y  de diabetes tipo 2,  entre otros.

“Incluso con un pequeño consumo de carne, las dietas preferentemente vegetarianas  reducen el riesgo de obesidad, incluido el de obesidad abdominal”, declaran los investigadores, que compararon datos de salud de 9.641 adultos mayores de 45 años participantes en el Estudio Rotterdam –que sigue en marcha en la actualidad — con el mayor o menor consumo de vegetales de esas personas. En concreto, vieron que los individuos que consumían muchos vegetales pero sustituían a diario 200 gr de los mismos por 50 gr de carne, daban resultados igualmente positivos. “Nuestra conclusión es que si optas por una dieta preferentemente vegetal, no tienes por qué prohibirte del todo la carne  para reducir tu riesgo de obesidad”, explican los expertos holandeses.

Mi tip en este asunto lo sabes desde hace tiempo si sigues este blog. En vez de grandes raciones de carne, mejor preparar platos fríos o calientes con un alto porcentaje de vegetales y , cuando te apetezca, completarlos con pequeñas cantidades de carnes magras.

Esta receta de “plato único” (como para 4 raciones ) es un ejemplo:

Alubias blancas con verduras y magro de cerdo

Sella bien 200 gr de magro de cerdo cortado en dados en una cazuela con 3 cucharadas de AOVE. Saca la carne a un plato e incorpora a la cazuela media cebolleta, medio puerro y 1 zanahoria picados. Cuando  estén dorados, añade 1 diente de ajo picado y 3 cucharadas de tomate triturado y deja que se haga todo 2 m. más. Añade 1 vasito de vino tinto,  1 litro de caldo de verduras (puede ser agua), 1 hoja de laurel y rectifica de sal. Incorpora 1 tarro de alubias blancas en conserva y la carne ya sellada.   Deja que hierva todo 20 m a fuego suave. Sirve con perejil picado. (Si ves que te queda seco, añade más caldo.  Si te gusta caldoso pero más espeso, puedes añadir 1 yema de huevo cocido, picada.)

Un tip adicional:

Puedes sustituir el magro de cerdo por pechuga de pollo o pavo, codornices, conejo, cortes magros de ternera…

calorias

 


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